La revolución de la longevidad y su influencia en las necesidades de financiación de los mayores“. Este estudio fue ganador de la XI Edición del Premio Edad&Vida en 2014, y ha sido realizado por un equipo investigador de las Universidades de Valencia, Extremadura y Castilla-La Mancha, y presentado hoy por la Fundación Edad&Vida, junto a VidaCaixa y Obra Social «laCaixa». Según el informe, un 67% de los ciudadanos mayores de 65 años percibe unos ingresos mensuales por debajo de los 1.250 euros y hasta un 38% vive cada mes con unos ingresos que no llegan a los 750 euros. Solo un 6% supera los 2.000 euros mensuales. Las personas que tienen más ingresos son sobre todo aquellas que tienen fuentes de ingresos alternativas a la pensión pública. En total, un 57% de los encuestados declara unos ingresos inferiores a los 1.000 euros mensuales. Del total de encuestados, un 45% señala que tiene dificultades para cubrir sus necesidades. En las mujeres, este porcentaje alcanza el 51% frente al 37% de los hombres. Los mayores de 65 años que residen en sus hogares tienen un gasto medio mensual de 953 euros. La mayor parte de los ingresos se destinan a vivienda y necesidades básicas. Luz, agua, gas, comunidad y teléfono, entre otros, consumen mensualmente el 31% del total del presupuesto (295 euros) y alimentación, ropa y productos de limpieza alcanzan el 35% (332 euros). A la salud se dedican 104 euros al mes, mientras que los 171 euros restantes se destinan al ocio.

 Tal como pone de manifiesto el estudio, el progresivo envejecimiento de la población plantea varios retos al sistema público de pensiones en la actualidad y en el futuro. Sus autores apuntan a que la revalorización anual de las pensiones será inferior al crecimiento de los precios, derivando en una importante pérdida de poder adquisitivo para los pensionistas en sus últimos años de vida. Para ilustrar esta previsión, el equipo investigador ha creado un simulador que permite determinar, en base al perfil de gastos e ingresos de una persona, qué situación económica tendrá a partir del día de su jubilación. Con esta información, es posible definir una estrategia de ahorro precisa y diseñada para responder a necesidades económicas concretas.
La Fundación Edad&Vida defiende a razón de estos datos la necesidad de generar “una sólida cultura del ahorro y la previsión entre los ciudadanos que les permita complementar la pensión pública y hacer frente a sus necesidades económicas en la etapa de jubilación, asegurando con todo ello su bienestar”. En su opinión, el esfuerzo ahorrador debería corresponderse con una gestión eficiente de los recursos públicos y un buen trato al ahorro por parte de la Administración.
Además, señala le necesidad de que las entidades financieras y aseguradoras proporcionen un adecuado asesoramiento y trabajen en el diseño de productos adaptados a las necesidades reales de las personas. Para conseguirlo, Edad&Vida realiza, entre otras, las siguientes recomendaciones: 
  • Fomentar la educación financiera y la cultura del ahorro entre los ciudadanos 
  • Desarrollar herramientas para planificar el ahorro necesario durante la vida activa 
  • Favorecer con incentivos fiscales la previsión y el ahorro voluntario finalista a largo plazo 
  • Mejorar la información y el asesoramiento profesional que reciben los ciudadanos 
  • Desarrollar soluciones y productos que permitan maximizar el ahorro/patrimonio en la etapa de la jubilación para adaptarse a la longevidad de las personas y a las potenciales situaciones de dependencia
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