La obsesión por estar moreno en cualquier época del año, especialmente en verano, y aprovechar cualquier ocasión para ponerse al sol o para acudir a cabinas solares de UVA ha aumentado en los últimos años. Esta adicción al bronceado, se conoce como tanorexia, una patología que afecta sobre todo a mujeres de entre 17 y 35 años que, a pesar de estar morenas, siempre se ven pálidas.

La tanorexia, al igual que la tanofobia, el miedo irracional al sol y a sus potenciales efectos perjudiciales, son trastornos dismórficos, como la anorexia. El paciente tiene una percepción distorsionada de su propia imagen, los que sufren anorexia por lo general, creen que tienen sobrepeso, cuando en realidad son nutricionalmente inferiores; de la misma manera un tanoréxico puede creer que su tono de piel es pálido, aunque esté muy oscuro.

A pesar de que el síndrome no ha sido oficialmente descrito por la comunidad médica, algunos de los síntomas que presentan los afectados son:

  • Impulso irresistible por aumentar y mantener el moreno, experimentando excesiva ansiedad.
  • Competitividad con compañeros por conseguir el bronceado más oscuro.
  • Frustración e insatisfacción crónica por el resultado, siempre quieren un tono más oscuro.
  • Están convencidos de que su tono de piel es inferior de lo que realmente es.
  • Pérdida de apetito provocada por la sensación de falta de horas al sol.
  • Trastornos depresivos.
  • Angustia y obsesión por no poder estar todo el tiempo que quieren tomando el sol.

Cuando se toma el sol, en el cerebro se generan endorfinas, neurotransmisores opioides producidos en el sistema nervioso central, que generan sensación de placer, parecidos a los estimulados en los fumadores.

En un estudio publicado en el año 2006, en el Diario de la Academia Americana de Dermatología, se vió que tras analizar a varios individuos que tomaron el sol con  frecuencia, al dejar de tomarlo presentaban un grave síndrome de abstinencia, mientras que los que lo hacían de forma moderada, no experimentaron cambios destacables.

En los afectados de tanorexia, la experiencia placentera que les provoca tomar el sol, es la causa principal de su inclinación a los rayos ultravioleta, como sucede con cualquier otra droga, según indicaba un estudio realizado por la Universidad Wake Forest (EE.UU.).

La consecuencia física de este grave trastorno es el cáncer de piel. Cada año se diagnostican alrededor de 200.000 nuevos casos de melanoma en el mundo y, solo en nuestro país, 4.000 nuevos casos aproximadamentesegún datos de la Academia Española de Dermatología y Venereología. Pero el 90% de los cáncer de piel pueden curarse si se detectan a tiempo, asegura la AEDV.

A pesar de que el 94% de los españoles sabe que exponerse al sol puede causar problemas en su salud, solamente un 22% se protege todos los días del año frente al 18% en el resto del mundo, según un reciente estudio sobre los hábitos del sol, realizado por Ipsos y Laboratorios La Roche-Posay.

La mayoría de los diagnósticos de tanorexia se realizan cuando el paciente percibe un cambio en su piel (manchas, arrugas, cambio en el tamaño de lunares), y acude a la consulta del dermatólogo. Pero el tratamiento de este trastorno psicológico con efectos físicos debe ser multidisciplinar, y realizarse en colaboración con los psiquiatras, ya que el tratamiento más adecuado es la psicoterapia. Ya que con frecuencia la tanorexia se asocia con un trastorno depresivo mayor, la fobia social y laboral, y el trastorno obsesivo-compulsivo.