El consumo moderado de bebidas alcohólicas es sano.

Tres estudios de la Asociación Estadounidense del Corazón concluyen que el consumo moderado de alcohol es beneficioso para la salud de hombres que habían pasado por cirugía de bypass coronario.

A primera vista, esa parece ser la conclusión que se desprende de tres estudios presentados durante las sesiones científicas de la conferencia de la American Heart Association (Asociación Estadounidense del Corazón) en Chicago el mes de enero.
Un estudio examinó el efecto de beber un poco o de forma moderada sobre la salud de hombres que habían pasado por cirugía de bypass coronario.
Otra investigación preguntó si beber con moderación de forma habitual había contribuido a la salud de mujeres mayores de 70 años. El tercer estudio analizó si mujeres que tomaban un trago al día corrían menos riesgo de apoplejía que las que bebían dos tragos al día o no bebían.
En todos los casos, la conclusión, con algunas salvedades, fue que la costumbre de beber un poco o con moderación estaba asociada con menos riesgo de problemas cardíacos, además de mejor salud, entre mujeres mayores.
Uno de los expertos consultados advierte que simplifica demasiado el asunto concluir que en los estudios es exclusivamente el alcohol lo que contribuye a la salud de los sujetos.
“Lo que derivamos de todos los estudios del alcohol es que el uso moderado del alcohol puede ser parte de un estilo de vida más sano y que es ese estilo de vida lo que produce mejor resultado, no sólo el alcohol”, explica el Dr. Donald Lloyd-Jones, jefe del departamento de medicina preventiva en la Facultad de Medicina Feinberg de Northwestern University.
El hecho de que una persona se limite a una o dos copas de vino –o una cerveza– al final del día puede indicar que practica otros comportamientos sanos y razonables, dice Lloyd-Jones.
Y aunque a muchos nos encantaría que nuestro médico nos recomendara que nos permitiéramos satisfacer nuestra pasión por el Rioja, “no tenemos datos directos que indiquen que se debe recetar el uso del alcohol”, añade.
Aun así, es difícil no brindar por la idea de que una cerveza antes de cenar, o una copa de vino mientras se cocina, pudiera ayudar a mantenernos saludables. Después de todo, hemos estado oyendo este mensaje la mayor parte de la última década, ya que investigaciones que examinaron la relación entre el alcohol y la salud hallaron que el alcohol –en cantidades moderadas, desde luego– tiene efectos beneficiosos.
Y, según parece, los estadounidenses han tomado este consejo a pecho. Los cálculos más recientes de la industria vinícola indican que Estados Unidos ya supera a Italia como mayor consumidor de vino del mundo. Uno de los estudios realizados por la Asociación Americana del Corazón concluye que el consumo moderado produce menos infartos cardíacos entre hombres que recibieron un bypass. Investigadores italianos descubrieron que el beber poco o en moderación –unos dos tragos al día– guarda relación con una disminución de un 25% en infartos, apoplejías y muertes en hombres que se habían sometido a cirugía de bypass coronario, en comparación con abstemios.
Sin embargo, pacientes de bypass que bebían más (seis o más tragos al día) y a la vez sufrían de una afección más grave llamada disfunción del ventrículo izquierdo tenían el doble de probabilidad de morir de una enfermedad cardíaca que los no bebedores.