Según informa hoy El País, los ingresos por cotizaciones hace ya años que son insuficientes para financiar las pensiones. La Seguridad Social tiene que recurrir desde 2012 al Fondo de Reserva para las pagas extra. Ante este escenario, el Gobierno ha lanzado un debate: cómo aumentar los ingresos del instituto previsor. El secretario de Estado de la Seguridad Social, Tomás Burgos, ha apuntado que una forma puede ser costeando con impuestos las prestaciones de viudedad y orfandad. La oposición coincidió con el Ejecutivo en que hay que afrontar la situación y abrir el debate.

Los presupuestos de 2016 lanzan un debate de calado para el futuro de la Seguridad Social: cómo aumentar sus ingresos. Las cotizaciones sociales han dejado de ser suficientes para pagar las pensiones desde hace tiempo y el Fondo de Reserva se consume a marchas forzadas desde hace casi cuatro años. Lo mismo pasará el año que viene, según el proyecto de cuentas ahora en trámite parlamentario.

Para mejorar la financiación del instituto previsor, el secretario de Estado de Seguridad Social, Tomás Burgos, apuntó la posibilidad de que las pensiones de viudedad y orfandad se paguen con impuestos (IRPF, Sociedades, IVA…) y no con cotizaciones sociales. “Las pensiones de muerte y supervivencia es donde podría centrarse el debate”, señaló. “Es evidente que las pensiones de jubilación e incapacidad son de naturaleza claramente contributiva”, había apuntado inmediatamente antes, justo al salir de su comparecencia en el Congreso, donde presentó los presupuestos de su departamento para 2016.

Ante los diputados, Burgos había hecho referencia a la disposición adicional 65 de los presupuestos. Este punto de la ley presupuestaria habla de estudiar qué tipo de pensiones de las que ahora se pagan con cotizaciones (jubilación, incapacidad, viudedad, orfandad y favor de familiares), las llamadas contributivas, pueden pasar a pagarse con impuestos, como sucede ahora con las prestaciones no contributivas, los complementos a mínimos o las ayudas familiares.

En este punto, a pesar de la dureza del debate parlamentario, en el que de forma unánime la oposición calificó los presupuestos de “irreales”, se apreciaba cierta confluencia. Todos los grupos parlamentarios y el Gobierno coincidieron en la necesidad de abrir la discusión durante la próxima legislatura en el Pacto de Toledo, la subcomisión parlamentaria donde se tratan específicamente y se cocinan las reformas del sistema de pensiones.

Cambios urgentes

“Urge modificar ya el sistema de financiación. Es imprescindible cambiar ya la estructura”, apuntó el portavoz de Izquierda Plural, el diputado catalán Joan Coscubiela, en una de sus últimas intervenciones en la Cámara Baja antes de las elecciones catalanas, en las que será candidato de Cataluña Sí se puede. “Tiene nuestra mano tendida”, señaló tras mostrarse escéptico porque “algunos que dicen defender la Seguridad Social se la están cargo por la vía de los hechos”, en una crítica clara al Ejecutivo actual y su gestión.

“Todos somos conscientes de que la actual estructura financiera de la Seguridad Social no va a ser sostenible en los próximos tiempos”, ahondó el portavoz convergente, Carles Campuzano, que denunció en su intervención que la legislatura, ya cercana a su fin, acaba dejando “la reforma integral de la pensión de viudedad como una de las asignaturas pendientes”.

También el PSOE coincidió en que hay que hacer cambios en la financiación de la Seguridad Social. “Tiene un problema de ingresos”, apuntó su portavoz, Isabel López i Chamosa. “Hay que hablar de ingresos para que el sistema sea público y de reparto”, profundizó.

Todas estas intervenciones están en línea con unas declaraciones de comienzos de agosto del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, cuando apuntó que este asunto, los ingresos del sistema de pensiones estarían en el centro del debate la próxima legislatura ya que será el “reto” de España.

Discrepancias en el cómo

No obstante, las coincidencias entre los grupos parlamentarios no van mucho más lejos. Al menos, así es en lo que respecta a los grupos mayoritarios. El Gobierno y el Partido Popular plantean la posibilidad de que las prestaciones de viudedad y orfandad se puedan pagar con impuestos, es decir, dinero procedente de Hacienda y no de la Tesorería de la Seguridad Social.

Esta opción liberaría de mucha presión a la Seguridad Social. El gasto en prestaciones de viudas y huérfanos subirá a casi 23.000 millones en 2016, según los presupuestos del próximo año. Esta idea ya la lanzó CC OO durante el debate de la última reforma de pensiones, la que cambió el mecanismo de revalorización anual e introdujo un factor de sostenibilidad que liga la pensión inicial a la esperanza de vida en el momento de la jubilación.

El PSOE, en cambio, prefiere que se mantenga la naturaleza contributiva de los cinco tipos de pensiones, apuntaba López i Chamosa. Su opción pasa por crear algún tipo de impuesto finalista destinado exclusivamente a la financiación de la Seguridad Social, una alternativa que ya funciona en Francia.