Estarán de acuerdo en que no necesita presentación. Leonardo DiCaprio es uno de los actores estadounidenses más célebres de cuantos se pasean a sus anchas por los grandes estudios cinematográficos de Hollywood. Habiendo nacido en noviembre de 1974, parece que lleva interpretando toda la vida. De hecho, casi es así, porque apareció en su primera serie de televisión a la tierna edad de un lustro.

Tras participar en otras cinco y en un par de peliculitas irrelevantes, se hizo muy conocido para los espectadores al convertirse en un habitual durante dos temporadas de la serie Growing Pains (Neal Marlens, 1985-1992) como Luke Brower, un huérfano adoptado por los Seaver; como si Maggie y Jason no tuviesen ya suficientes problemas con sus propios hijos, a años luz, sin embargo, de los de las futuras familias disfuncionales televisivas.

La fama en el cine le llegó inmediatamente después, al protagonizarThis Boy’s Life (Michael Caton-Jones, 1993) como Toby, nada menos que con Ellen Barkin y el gran Robert De Niro, papel por el que fue galardonado por la Asociación de Críticos de Chicago como Mejor Actor Revelación. A partir de entonces, su carrera no hizo más que ascender, yel primer trabajo en el que realmente se lució fue al interpretar la discapacitado Arnie en What’s Eating Gilbert Grape? (Lasse Hallström, 1993), que le valió un nuevo premio de la Asociación de Críticos de Chicago, el National Board of Review al Mejor Actor de Reparto y sendas nominaciones en los Globos de Oro y los Oscar en la misma categoría.

leonardo dicaprio

What’s Eating Gilbert Grape? – Paramount Pictures, J&M Entertainment

A este le siguieron tres papeles no muy relevantes en un año, el de Fee Herod, The Kid, en The Quick and the Dead (Sam Raimi, 1995), el de Jim Carroll en The Basketball Diaries (Scott Kalvert, 1995), el del mismísimo Arthur Rimbaud, poeta maldito, en la británica Total Eclipse (Agnieszka Holland, 1995). Y con su labor como el desdichado amante de la shakespeariana William Shakespeare’s Romeo and Juliet (Bazz Luhrmann, 1996) se llevó el Oso de Plata en el Festival de Berlín, además de un frívolo galardón de los Blockbuster Entertainment y tres de las ridículas nominaciones de los premios MTV Movie, y fue tratado como estrella mundial. Por su papel de Hank en Marvin’s Room (Jerry Zaks, 1996) se hizo con el premio Chlotrudis, de la sociedad homónima de cine independiente, y una nominación del Sindicato de Actores al Mejor de Reparto. Luego se subió al carro de la que es su más espectacular y exitosa película, la colosal, hiperoscarizada Titanic (James Cameron,

1997), por cuyo Jack Dawson, entre otras nominaciones, tuvo la del Globo de Oro, la del Satellite y la del Sindicato de Actores al mejor de su año; probablemente siga tratándose de la más sobresaliente que ha protagonizado.

leonardo dicaprio

‘Catch Me If You Can’ – Dreamworks

A esta le sucedió The Man in the Iron Mask (Randall Wallace, 1998), en la que es un joven Luis IV, quizá la interpretación menos lograda de cuantas ha afrontado; su Brandon Darrow de Celebrity (Woody Allen, 1998), su Richard de The Beach (Danny Boyle, 2000), su Derek de Don’s Plum (R.D. Robb, 2001), al que en realidad había encarnado en 1995; y su Amsterdam Vallon de Gangs of New York (Martin Scorsese, 2002), todas ellas con nominaciones para él excepto la del Rey Sol, lógicamente, y la del filme de Robb atrasado.

Fue Steven Spielberg quien le entregó su siguiente actuación reseñable en la entretenidísima Catch Me If You Can (2002); su estudio del personaje de Frank Abagnale Jr., ingenioso impostor, obstinado, entusiasta hasta casi desquiciarse y más frágil de lo que aparenta, fue de nota alta, y así lo entendió la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood al nominarle al Globo de Oro al Mejor Actor por ello.

leonardo dicaprio

‘The Aviator’ – Miramax Films, Warner Bros. Pictures

Y no se queda atrás la brillante recreación que nos regaló de Howard Hughes en The Aviator (Scorsese, 2004), en la que clavó la audacia y la personalidad difícil de este mítico magnate cinematográfico, así como sus apuros y angustias mentales; motivo por el que le concedieron el Globo de Oro y, entre otras, sendas nominaciones al BAFTA y al Oscar, la segunda para él de la Academia. Por su mortificado Billy Costigan deThe Departed (Scorsese, 2006) le nominaron nuevamente, además de a muchos otros, al premio del Sindicato de Actores, al BAFTA y al Globo de Oro, y se llevó el Satellite al Mejor Actor de Reparto. Luego, su Danny Archer de Blood Diamond (Edward Zwick, 2006) le granjeó más nominaciones, como al Globo de Oro y la tercera al Oscar.

leonardo dicaprio

‘The Wolf of Wall Street’ – Paramount Pictures, Red Granite Pictures, Appian Way

Más tarde le vimos en la piel de Roger Ferris en Body of Lies (Ridley Scott, 2008); en la del sufrido Frank Wheeler de Revolutionary Road (Sam Mendes, 2008), de nuevo con Kate Winslet después de Titanic, por el que le nominaron otra vez al Globo de Oro; en la de su desconcertado Teddy Daniels de Shutter Island (Scorsese, 2010) y la del destacable Dominick Cobb de Inception (Christopher Nolan, 2010)El reto de transfigurarse en el antipático primer director del FBI en J. Edgar (Clint Eastwood, 2011) y el perverso Calvin J. Candie en Django Unchained (Quentin Tarantino, 2012) le valió, entre otras, nuevas nominaciones a los Globos de Oro. A continuación, le vimos como The Great Gatsby (Luhrmann, 2013) y el destornillado Jordan Belfort de The Wolf of Wall Street (Scorsese, 2013), la actuación más desaforada de su carrera, e indudablemente, de las mejores, con un dominio pleno de su seductora expresividad que le fue premiado con un Critics’ Choice y un Globo de Oro y otra nominación a los BAFTA y a su codiciado Oscar al Mejor Actor.

leonardo dicaprio

‘The Revenant’ – New Regency, Anonymous Content, RatPac Entertainment

De las veintiocho interpretaciones que nos ha brindado en la gran pantalla hasta el momento, en todas excepto siete ha recibido nominaciones o premios por ellas, es decir, los profesionales del cine han considerado que tres cuartos de sus trabajos son notables, y muy pocos actores en activo pueden enorgullecerse de algo así. Por ello, por atreverse con interpretaciones casi siempre intensas, distinguirse por elegir muy bien a sus personajes y ofrecerse a trabajar con algunos de los directores más reputados que tiene a mano, sobre todo, como hemos visto, al cineasta feroz que es Martin Scorsese; porque ya sabemos cómo funcionan los premios de la Academia de Hollywood, pagando deudas, y es considerable la que han contraído con él tras las anteriores cinco nominaciones, y por supuesto, en especial, por su robusto y esforzado Hugh Glass de The Revenant (Alejandro González Iñárritu, 2015), cuya creación es la antítesis absoluta de la que hizo del locuaz Belfort, asentada en una sincera y poderosa fisicidad, Leonardo DiCaprio merece llevarse el Oscar a Mejor Actor de esta última temporada.