Gracias a las nuevas tecnologías, hoy por hoy los audífonos son herramientas sencillas y eficaces para recuperar la audición. Si hace décadas estas prótesis consistían en artilugios incómodos que llamaban demasiado la atención sobre los problemas de sordera de quienes los usaban, los dispositivos actuales tienen la capacidad de pasar totalmente desapercibidos y su uso es tan cómodo que muchas personas ya no conciben otra manera de volver a oír.

¿Pero por qué el uso de audífonos resulta altamente beneficioso? ¿Es realmente tan importante disfrutar de una buena salud auditiva para desenvolverse en el mundo y la sociedad? Puede que para algunos escuchar correctamente sea algo secundario, incluso es posible que haya quien piense que se puede vivir perfectamente prescindiendo de algunos sonidos. Nada más lejos de la realidad: oír bien es necesario para evitar problemas de aislamiento que derivan, en muchos casos, en depresiones, frustraciones y sensación de impotencia.

Ante estas situaciones, los audífonos son, efectivamente, un remedio poderoso que se fundamenta además en decenas de estudios científicos, investigaciones que los sitúan como la clave para que los pacientes con sordera no pasen a ser un grupo social de riesgo. Tengan la edad que tengan, aunque especialmente si sufren presbiacusia o pérdida auditiva por envejecimiento, las personas sordas agradecerán utilizar estos dispositivos para integrarse sin dificultades.

Como decimos, para demostrar sus beneficios podemos remitirnos a multitud de estudios que hablan de las virtudes del audífono. Entre ellos, no hace mucho, investigadores del departamento de Ciencias de la Audición y el Habla del Centro Vanderbilt Bill Wilkerson revelaban que los pacientes con dificultades auditivas son más propensos a padecer fatiga severa y falta de vigor e, investigaciones relacionadas, concluían que las personas que usan audífonos presentan menos señales de cansancio.

En esta línea, el pasado mes de septiembre otra investigación, esta vez de la Universidad Johns Hopkins, revelaba tras dos décadas de trabajo que la salud cognitiva de quienes no recurren a estas ayudas auditivas empeora más rápido que la de los usuarios de audífonos. Este estudio se complementaba además con una investigación publicada en The Hearing Journal, la cual revelaba que el riesgo de deterioro cognitivo es un 24% más alto en los adultos mayores con pérdida auditiva en comparación con los que tienen una buena salud del oído.

Y no solo en los entornos más ociosos el audífono se presenta como un fiel aliado; también quienes se encuentran profesionalmente activos pueden contar con él para mejorar su rendimiento en el trabajo, otra parcela en la vida de las personas sordas donde estas pueden sufrir las consecuencias de no escuchar bien. Al respecto, recientemente se publicaban los resultados de una investigación realizada en Europa por Euro Track, en la que el 95% de los usuarios de audífonos entrevistados en Alemania y Suiza afirmaban que estos les ayudaban en sus puestos de trabajo.

Todos estos datos apuntan claramente a una realidad que no debemos dejar pasar: la posibilidad que nos ofrecen los audífonos de recuperar, no solo la capacidad de escuchar todo lo que nos rodea, sino de vivir nuestras vidas como merecemos, en armonía e igualdad de oportunidades. Para más información sobre los audífonos y sus beneficios, consulta este enlace.