Por primera vez en la historia, los habitantes del mundo desarrollado y de las economías emergentes pueden esperar vivir más años como jubilados que el tiempo que dura la infancia, según publica El Periodista Digital. Gracias al aumento de la esperanza de vida, una persona, en el momento de la jubilación, espera vivir, como mínimo, otros veinte años más. Este hecho requiere cambios profundos en la forma de abordar la financiación de un periodo de retiro tan largo. Pero el mundo no se ha preparado para ello, y España mucho menos aún. Esta es la principal conclusión que se extrae del estudio Inspiring a World of Habitual Savers, elaborado por el Aegon Center for Longevity and Retirement y el Transamerica Center for Retirement Studies.

A través de una encuesta a 16.000 personas de quince países de Europa, Asia, América y Australia, entre ellos España, el estudio analiza hasta qué punto las personas estamos preparadas, en términos económicos para vivir tantos años.

Según el informe, los ahorradores habituales, aquellos que dicen que guardan dinero para el retiro de forma habitual, están mucho más preparados que los que no lo hacen. Además, los ahorradores habituales no solo ahorran para la pensión, sino que también se caracterizan por altos niveles de planificación y de otros preparativos para el retiro.

El estudio incluye un índice para medir el grado de preparación de los distintos países al desafío financiero que supone el aumento de la esperanza de vida. Según ese indicador, el mundo en su conjunto no está preparado para asumirlo. Canadá, Reino Unido, Alemania, Estados Unidos, China, Brasil e India, de entre los países que cubre el informe, se encuentran preparados gracias a los planes de empresa y los ahorros personales para la jubilación. España, por su parte, se encuentra en el pelotón de cola, solo superada por Japón y Hungría, si bien en los últimos años ha empezado a mejorar poco a poco, sobre todo a partir de las reformas de la Seguridad Social de los gobiernos Zapatero y Rajoy, que implican una reducción de la pensión pública que recibirán los ciudadanos en el momento del retiro frente a la que percibirían con las condiciones anteriores a las reformas.

Parte del problema español reside en la confianza depositada en la Seguridad Social para financiar la pensión. De hecho, los españoles son los ciudadanos que más esperan del Estado hasta el punto en que estiman que la pensión pública les aportará el 63% de sus ingresos en la jubilación, los planes de empresa un 14% y el ahorro individual, en sus diversas formas, un 23%. No hay ningún otro país de entre los que incluye el estudio que espere tanto del sector público para financiar la pensión. India y China, por ejemplo, confían, sobre todo, en el ahorro privado. Los holandeses, por su parte, obtendrán el grueso de sus ingresos sobre todo de los planes de empresa y, en menor medida, del ahorro individual, relegando a la pensión pública al último lugar entre las fuentes de ingreso. En Estados Unidos, a su vez, casi dos tercios de la renta de los jubilados procederán de los planes de empresa y del ahorro individual, a partes iguales, y solo un tercio de la pensión pública.

Otro hecho alarmante que pone de manifiesto el informe en relación con nuestro país es que el 64% de los españoles no planifica la jubilación y solo el 12% puede decir que lo hace de verdad. El 24% de los españoles ha hecho algo, pero no mucho. Además, solo el 20% de los españoles ha suscrito algún tipo de plan de ahorro para el retiro. Un 28% adicional dice que piensa hacerlo pero todavía no ha suscrito nada. El 48% restante ni lo ha pensado ni, por supuesto, lo ha hecho. Nuevamente estos datos se sitúan entre los peores de los países analizados.

En descargo de los españoles hay que decir que la mitad de ellos no alcanza el nivel de renta que, según el estudio, permite ahorrar de verdad para la jubilación, pero también conviene aclarar que al menos dos terceras partes de los ocupados tienen capacidad de ahorro pero no lo hacen.

Para paliar estas situaciones, el informe sugiere a los países que estimulen los planes de empresa. Según el estudio, el 59% de los trabajadores aceptaría una retención del 6% de su salario anual para invertirla en un plan de empresa, porque no ven otra forma de poder ahorrar para la jubilación. Otra variable sería empezar con porcentajes de aportación más pequeños e irlos incrementando a lo largo del tiempo.

Por lo que se refiere a los gobiernos, el informe sugiere que deberían incrementar los incentivos para el ahorro a largo plazo, lo que incluiría mayores deducciones fiscales y el mantenimiento de las ya existentes. El informe considera conveniente, asimismo, adaptar la legislación laboral para que refleje la mayor longevidad de los trabajadores. Dicho de otra forma, para aumentar la edad de jubilación, pero también para que las condiciones laborales se adapten a las condiciones personales.