El 8 de octubre de 2011 les contábamos una historia que pasa muchas veces inadvertida pero que afecta a un gran número de personas. Muchos homosexuales, lesbianas, transexuales y bisexuales se ven obligados a volver ocultar su condición sexual cuando deciden entrar en una residencia de ancianos. Para evitar esta situación, la Fundación 26 de diciembre había decidido crear un complejo residencial en el que todos pudieran vivir sin tener que ocultar nada. Ahora, en 2015, 4 años después nos preguntamos qué fue de aquel proyecto.

Las pistas nos llevan hasta la calle Amparo en el madrileño barrio de Lavapiés. Allí nos han dicho que se encuentra la ‘Casa de Abuelx’.

“Sí, abuelx con x, porque aquí no entendemos de género”. Quién puntualiza así es Federico Armenteros, presidente de la Fundación 26 de Diciembre. La misma que hace 4 años planeaba una residencia de ancianos para el colectivo LGTB.

Federico Armenteros, de la Fundación 26 de Diciembre / JAVIER JIMÉNEZ BAS

Un proyecto que, como muchos otros, se llevó la crisis. “No fuimos capaces de conseguir financiación”, nos dice Federico. “Ni las organizaciones, ni los bancos… Nadie colaboró.”

Pero cuando esa puerta se cerró los miembros de la Fundación 26 de Diciembre decidieron abrir una ventana. Eso es la Casa de Abuelx, un proyecto que nació hace un año y que abre desde bien pronto por la mañana hasta las 9 dela noche. Prácticamente desde su apertura Rebeca colabora como voluntaria en él. “Aquí nos reunimos como en la sala de estar de una casa. Charlamos, comemos y nos montamos nuestros propios espectáculos aquí. Hacemos también cursos o enseñamos a cómo manejar, por ejemplo, una tablet, porque los mayores lo tienen un poco más difícil con esto de las nuevas tecnologías.”

Las circunstancias hicieron cambiar el proyecto, pero las necesidades siguen siendo las mismas. Una vez llegados a la denominada tercera edad la discriminación y el miedo que vivieron siendo jóvenes… vuelve. “Ellos han vivido en el miedo, en el más absoluto miedo”, nos dice Rebeca. Los jóvenes como que lo tienen más fácil. Así que claro que tienen miedo, ese miedo se les ha quedado impreso en los genes, casi lo llevan ahí”.

Uno de los rincones de la ‘Casa de la Abuelx’ / JAVIER JIMÉNEZ BAS

Porque este colectivo sufre, muchas veces, una doble discriminación. “Todo lo que se hace por el colectivo LGTB se hace pensando en jóvenes, pero claro ¿qué pasa con los mayores?” dice Rebeca a lo que Federico apunta “Muchas personas no quieren ver a un gay y sobre todo a un gay mayor”.

Por todos ellos, y para cambiar las cosas, la Fundación 26 de Diciembre tiene una maleta repleta de sueños y de nuevos proyectos, algunos de ellos con visos de convertirse en realidad.

“Hemos firmado un convenio con instituciones penitenciarias, vamos a firmar un convenio para tener viviendas solidarias, también tenemos en mente el poder comprar un hostal en el centro de Madrid, queremos seguir haciendo atención domiciliaria, ayuda a domicilio, teleasistencia, queremos ir al Parlamento para que vean en la situación que están los mayores LGTB”.