El Padre Ángel, Vicente del Bosque, Carmen Alborch, Margarita Salas y Ramón Sánchez Ocaña han sido distinguidos por UDP por su trayectoria vital y por su ejercicio de un envejecimiento activo. Hemos preguntado a cuatro de ellos (Margarita Salas no pudo acudir a la gala) sobre las motivaciones que les impulsan a seguir adelante, y esto es lo que nos han contestado.

Vicente del Bosque, 65 años.

-¿Qué proyecto estimula en la actualidad a Vicente del Bosque?

-Bueno, intento tener la misma actividad que tenía antes. Ya no tengo la responsabilidad profesional de preparar el próximo partido como había hecho toda mi vida, pero además de la familia, que es el mejor proyecto de todos, ocupo el tiempo de diferentes maneras cada día.

-¿Es fácil ocupar el tiempo de la jubilación?

-Yo ahora estoy intentando aprender a jubilarme. No soy nostálgico del pasado, no miro para atrás mucho, miro para adelante. Lo importante es tener una actividad. Levantarte pronto, afeitarte, salir… lo que he hecho toda mi vida.

-Los directivos de las asociaciones también gestionan equipos. ¿Qué consejo les daría?

-No es fácil dar consejos. Yo he intentado dentro de un vestuario que las relaciones personales de todo el equipo fueran lo mejor posible, porque creo que eso ayuda mucho a conseguir objetivos y lograr el éxito. Y fuera de los terrenos de juego siempre he buscado cumplir con ese mínimo compromiso social que toda persona debe tener.

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Carmen Alborch, 69 años.

-¿Qué motiva a seguir adelante a Carmen Alborch?

-Yo tengo un proyecto vital general que es aprender. Tengo una grandísima curiosidad. Fui profesora de universidad porque pienso que una de las cosas más apasionantes de la vida es aprender y enseñar. Mi proyecto actual está muy vinculado a la universidad porque he vuelto a ser profesora honoraria y llevo adelante proyectos de enseñanza e investigación, pero también tengo otras causas por las que vivir. Soy una mujer feminista, que creo que nos ayuda a todos, hombres y mujeres, a vivir mejor y esta causa me da mucho aliento. Y también soy defensora del Estado de Bienestar.

-¿Qué problemas ve hoy en el mundo de las personas mayores?

-Últimamente hemos vivido situaciones dramáticas relacionadas con la soledad de las mujeres porque vivimos en una sociedad que no es suficientemente solidaria y sensible. Hay una palabra clave además de libertad la justicia y la igualdad que es la dignidad y el respeto, y para tener una vida digna hay que tener unas mínimas condiciones vitales.

Y creo que también tendremos que luchar por el buen trato, debemos autocuidarnos y cuidar a los demás y eso también es todo un proyecto vital. El feminismo busca recuperar y visualizar la mirada de las mujeres y también de las mujeres mayores, que siguen aportando mucho. También tenemos que concienciarnos de que nuestra época son todas las épocas que vivimos. También ésta es nuestra época. Queda mucho trabajo por hacer.

-¿Estamos preparados para un mundo que envejece?

-Hay que insistir más. Ahora se está replanteando todo el tema de las pensiones, de la jubilación etcétera, y efectivamente hay que repartir mejor los recursos que hay en la sociedad.

Por otra parte ha habido personas a las que les ha costado muchísimo abandonar un trabajo simplemente porque les había llegado la edad. No hay suficientes cauces para seguir aportando la experiencia y el talento, que es fundamental en la sociedad. Es una cuestión fundamental, abrir nuevos cauces para seguir aportando la experiencia y el talento.

-¿Están los pensionistas del futuro abocados a perder adquisitivo?

-Ojalá no sea así, ojala esa distribución de recursos de la que hablo sirva para que todo el mundo pueda tener una vida digna. Todo está cambiando, el concepto mismo de trabajo. Pero siempre hace falta pelear por los derechos, nunca se nos regala nada.

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Ramón Sánchez Ocaña, 74 años

-¿Qué proyecto motiva hoy a Ramón Sánchez Ocaña?

-Bueno, yo tengo una familia muy integrada y el último acontecimiento vital es que tuve un nieto hace 20 días, lo que supone una revitalización que te hace sentir el mundo de otra manera, parece mentira cómo un bebe puede hacer remover las entrañas de la sensibilidad y hacerte ver el mundo de otra manera.

Pero indudablemente yo sigo von mi actividad y haciendo algo fundamental como es mantener el cerebro activo. Yo recomiendo a todas las personas mantener el cerebro activo.  A aquella persona que no tenga un proyecto, le recomiendo que piense siempre en la solidaridad como el gran proyecto que les puede llevar vitalidad a los años que sean.

¿Estamos preparados los mayores para el mundo que viene?

-El mundo está cambiando a tal velocidad que los que somos mayores no vamos a tener capacidad de adaptarnos, incluso los jóvenes lo tendrán difícil. Estamos llegando a un mundo de tal tecnificación, está viniendo el sunami del internet de las cosas, el big data… nuestra opinión y nuestro conocimiento va a quedar obsoleto, porque sabe más de nosotros el móvil que nosotros mismos, eso nos puede hacer cambiar el panorama mundial. Estamos próximos a un gran cambio que no sabemos a dónde nos va a conducir. Yo creo que a los mayores nos va a costar mucho trabajo adaptarnos a él, porque prescindimos de muchas cosas. Los niños sí entienden los aparatos desde pequeños y ellos sí podrán adaptarse, pero a nosotros nos va a costar mucho.

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Padre Angel, 79 años.

-¿Cuál es el proyecto que mantiene motivado al Padre Ángel?

-Seguir soñando, seguir creyendo que podemos hacer un mundo mejor entre todos. Sin duda alguna, seguir soñando es lo que me motiva cada día.

-Se dice que se ha acabado la crisis. ¿Es cierto?

-Es cierto que la crisis ha mejorado, pero acabarse, no. Los pobres siguen siendo muy pobres, pero es cierto que la clase media, y los que van encontrando un poco de trabajo se van mejorando y hay que decirlo. Pero sigue habiendo mucha gente que no llega a fin de mes, que no tiene luz, o una cama donde dormir cada noche. Pero hay que ver también la otra parte, la solidaridad y la grandeza de la gente que ayuda.

-Y hablando de personas mayores…

-Creo que el problema más importante es la soledad. Los achaques vienen y no tienen solución, el envejecer no tiene solución, es una alegría, pero nadie rejuvenece. Pero la soledad sí tiene solución, que es la compañía, que es una llamada de teléfono, que es un beso, una caricia… y tenemos que besar y acariciar mucho más a la gente.