Sin duda, la primavera es una de las mejores estaciones del año para darse un  baño de bosque, o como se conoce en japonés, shinrin-yoku, una práctica con propiedades terapeúticas que surgió hace 30 años en aquel país. Medicina preventiva y además gratuita.

Literalmente el shinrin-yoku, sería `tomar la atmósfera al bosque´, aunque su propuesta va más allá que respirar aire puro y saludable, se trata de entrar en contacto con la naturaleza, dejarse invadir por sus olores, colores y sonidos. Volver al medio natural del hombre, que vive en su mayoría en un ambiente urbano, estresante y que va contra natura.

Fue en 1982 cuando la Agencia Forestal de Japón puso en marcha esta iniciativa cuyo objetivo inicial era dar valor a la masa forestal que cubre el 67% de la superficie del país, y al mismo tiempo canalizar la demanda de contacto con la naturaleza que existía en una población cada vez más estresada y alejada de sus tradiciones sintoístas, que incluyen la adoración de los kami o espíritus de la naturaleza.

Sea por estar en paz con los kami, o simplemente por que es bueno para la salud, el caso es que cada año cerca de cinco millones de japoneses, afectados por el estrés, la hipertensión y la ansiedad, acuden a las sesiones de shinrin-yoku en alguno de los centros oficiales designados por la Agencia Forestal de Japón para su práctica.

Los espacios, la luz, el aire, las perspectivas, los bosques nos ofrecen más de lo que parece.

Los espacios, la luz, el aire, las perspectivas, los bosques nos ofrecen más de lo que parece.

Los efectos de esta `terapia del bosque´ están siendo estudiados por el Gobierno japonés que ha invertido en estudios científicos más de tres millones de euros. El fisiólogo y antropólogo Yoshifumi Miyazaki, y los doctores Harumi Ikei y Chorong Song, del Centro para la Investigación, de la Salud y Ciencias del Campo de la Universidad de Chiba, publicaron en 2014 el estudio Forest Medicine Research in Japan, donde se resume la investigación que se ha llevado a cabo en esta área desde 1992.

Los investigadores llevaron a cabo un experimento de campo, en el que participaron 420 sujetos que habían visitado 35 bosques diferentes en todo Japón. Después de estar en un entorno natural, estos sujetos mostraron una disminución de los siguientes parámetros fisiológicos: un 12,4% en el nivel de cortisol; un 7% en la actividad nerviosa simpática; un 1,4% en la presión arterial sistólica, y 5.8 % en la frecuencia cardíaca. Reforzándose además en un 55% la actividad del sistema nervioso parasimpático, lo que indica un estado más relajado del individuo.

Esto demuestra –según Miyazaki y su equipo-, que los estados de estrés pueden ser aliviados con la terapia de los bosques.

El shinrin-yoku, una terapia que lleva aplicándose desde los años 80 en Japón con excelentes resultados.

El shinrin-yoku, una terapia que lleva aplicándose desde los años 80 en Japón con excelentes resultados.

El doctor Qing Li, especialista en inmunología y presidente de la Sociedad Japonesa de Medicina Bosque, cuyo objetivo es promover la investigación en medicina forestal, incluyendo los efectos de los baños de bosque y sus efectos terapéuticos en la salud humana, afirma que las sesiones de baños de bosque, tienen un efecto anticancerígeno. Ya que en el estudio Effect of forest bathing trips on human immune function (2010) demostró que tras un paseo, aumenta significativamente la concentración de células NK en sangre, y los niveles de proteínas anticáncer intracelulares, permaneciendo su efecto durante más de diez días. Los responsables de este efecto beneficioso en el sistema inmunitario son lo compuestos volátiles emitidos por los árboles y las plantas en general, llamados fitoncidas y que son usados en aromaterapia y medicina holística.

La investigadora británica Liz O’Brien, en su informe Árboles y parajes forestales. Servicio de salud natural, afirma que la calidad de vida que se deriva de frecuentar el bosque se traduce en bienestar físico, psicológico y social. La visita al bosque es, además, gratuita. Un factor destacable cuando se consideran las desigualdades de salud y la inclusión social. Esta experta apunta que nadie debería vivir a más de 4 km de un área forestal accesible, de no menos de 20 hectáreas.

Una sesión de shinrin-yoku consiste en dar un paseo relajado por el bosque. No se trata, aunque se haga en el mismo medio natural de realizar una ruta de senderismo. Aquí van algunas recomendaciones para disfrutar de un baño de bosque:

  1. Apague el móvil, y cualquier dispositivo tecnológico que lleve con usted.
  2. Deje la cámara de fotos en el coche. Observe la variedad de colores que ofrecen los bosques, sobre todo en otoño y primavera. Esto es Cromoterapia.
  3. Guarde silencio, y déjese atrapar por los sonidos de la naturaleza. Es Musicoterapia.
  4. Respire hondo y disfrute de los olores de la naturaleza. Practique aromaterapia.
  5. Y disfrute, sobre todo. Reducirá su nivel de ansiedad, estrés y fatiga.
  6. Vista con ropa adecuada a cada época del año.
  7. Lleve una manta o colchoneta, busque un rincón en el que pueda estar a gusto. Siéntese, cierre los ojos y disfrute.

Se recomienda repetir el tratamiento cada diez dias.