Francisco Olavarría Ramos, emprendedor social con estudios de gerontología y autor del manual didáctico ‘El micro-edadismo lo vamos a jubilar’ nos habla y celebra en este artículo, el hecho extraordinario de envejecer.

“El envejecimiento también es eso, un transito por el que todos por fortuna vamos a pasar y para el cual debemos estar bien orientados”.

Paso a paso

Recuerdo una conversación telefónica con mi madre en la que desde el departamento de electrónica al ver que todas las televisiones eran ya planas y no con un culo gordo como la que hasta entonces había presidido nuestro salón de estar, me decía: “¿Y ahora qué hacemos? ¿Cuál escojo?”.

“Mamá, no hay otra opción”, le contesté así, naturalizando aquel imprevisto.

Ahora haré un inciso para deciros que a partir de estos episodios pequeños podemos reflexionar sobre la vida, sobre los aprendizajes y los desaprendizajes, pero volvamos a la historia. En ese adaptarse a la nueva realidad tecnológica, la inquietud se manifestaba de la siguiente manera: “pero, ¿y el manual de instrucciones?”, añadiría mi madre minutos más tarde, después de un largo silencio.

A lo que le respondí: “Lo conseguiremos. No te preocupes. Paso a paso”, tratando no sólo de calmarla sino de estimularla con el nuevo reto. De aquella inquietud, se me ocurrió reflexionar sobre lo que a continuación trataré de explicar, sobre qué es el envejecimiento para mi y qué papel juegan los viejos en todo esto. Algo de lo que por otra parte, a diario me tengo que justificar.

Sí, sí, justificar. “Pero Francisco, ¿por qué te gustan tanto? ¿Qué te aportan?”. Pues bien, para contestarles también escribo este artículo. En este punto recupero el recurso del manual de instrucciones que tanto le preocupaba a mi madre porque me parece que podría ser un buen símil para justificar mi tesis.

Al igual que yo, en multitud de ocasiones habrás escuchado la siguiente expresión: “¡A la vida no se viene con manual de instrucciones!”. ¿Verdad que no? Pues podría decir que ellos y ellas han sido mi particular guía en los momentos de incertidumbre.

A partir de conversaciones, mucha escucha y observación, de sus errores y aciertos, he aprendido lo que podrían ser las referencias para un buen vivir de largo recorrido. Como decía, ellos y ellas son ese manual que me guía cuando lo incierto es lo único real.

Esta buena compañía que he encontrado para el camino hacia la vejez propia me ha enseñado lo siguiente. En primer lugar, a nombrar a las cosas por su nombre y sin rubor, si la juventud es la juventud, la vejez es la vejez. Con su existencia he comprobado que todo se aprende, con voluntad y actitud, y que incluso, se puede ser el maestro para otras personas.

De vidas tan largas he aprendido que la vida no es eterna y que debemos aprovechar el tiempo, ese tiempo que también me indica que todo es relativo, sujeto a interpretaciones subjetivas y que con el paso de ese, muchas preocupaciones eran poca cosa. Además, a destacar lo esencial y prescindir de lo superfluo.

Por otra parte, siempre me han insistido que lo poco es lo suficiente y esto no va de ser austeros sino responsables y elásticos a los infortunios, que llegarán y además pasarán. Con ellos también, me he aplicado para escuchar más y hablar menos, a ser agradecido pero sobre todo a corresponder como se debe y por último, quizá lo más importante que sin pasado, no hay futuro y sin personas mayores, yo ando perdido. Seguramente me han enseñado más cosas pero lo dejaré para otro articulo ya va siendo hora de aproximarme a la conclusión.

Aquel salto mortal de la ‘caja tonta’ a la ‘smart tv’ con el que iniciaba este articulo, del hábito programado al reseteo total, sólo era la excusa para interpretar ese suceso como la oportunidad para ‘reprogramarse’ con los mejores prescriptores.

” apaga la pantalla y siéntate a escuchar a tu abuela o tu vecino mayor”.

Al final, el envejecimiento también es eso, un tránsito por el que todos por fortuna vamos a pasar y para el cual debemos estar bien orientados. Advertencia. Este manual metafórico, sencillo y alcance de todos, requiere de una sola cosa importante, para hacer un buen uso de esta guía, apaga la pantalla y siéntate a escuchar a tu abuela o tu vecino mayor.

Sobre el autor:

Francisco Olavarría Ramos es licenciado en Marketing y Comunicación. Emprendedor social con estudios de gerontología y autor del manual didáctico ‘El micro-edadismo lo vamos a jubilar’. Cuaderno editado por QMAYOR, la agencia de comunicación especializada en personas mayores y envejecimiento en la que trabaja e impulsa su etiqueta #GerontoActivismo.

Francisco Olavarría Ramos es licenciado en Marketing y Comunicación. Emprendedor social con estudios de gerontología y autor del manual didáctico ‘El micro-edadismo lo vamos a jubilar’. Cuaderno editado por QMAYOR, la agencia de comunicación especializada en personas mayores y envejecimiento en la que trabaja e impulsa su etiqueta .

Dentro de los múltiples servicios de esta entidad, ofrece sus conocimientos para combatir el edadismo que existe en el ámbito de la salud o la publicidad, entre otros. Así como apoyo y consultoría a empresas e instituciones públicas en lo que han denominado ‘la Silver Economy’.