Estamos apresados y dominados por el estrés en miles de formas y variedades: padecemos de estrés familiar, económico, laboral, social, político, tecnológico, y de la ausencia del soporte de valores vitales básicos, éticos y espirituales relajantes.

Es un problema de gran magnitud y extendido por todos los países desarrollados del mundo; y, de difícil solución, pues los seres humanos no son capaces de liberarse de una manera práctica, real y sostenida del estrés cotidiano, que responde a ese criterio de la psicología popular: el estrés es una respuesta ante la lucha por la vida.

En este sentido, la vida no se puede concebir sin estrés, pues la vida es estrés.

Hasta tal punto es así que Leonardo Jiménez sostiene que la humanidad vive en un constante estado de estrés que tiende invariablemente al infinito.

Por otra parte, el estrés junto al miedo, no son malos en sí, pues son y han sido siempre agentes inductores y motores del progreso humano desde los albores de la humanidad.

Tanto es así que el estrés es un problema existencial y Eduard Punset Casal opina en su libro “El alma está en el cerebro” de la Editorial Aguilar, que nuestro cerebro necesita (y se encarga de) que nuestra concepción del mundo nos perezca fiable, para para que nos sintamos seguros, si no el estrés acabaría con nosotros.

El estrés positivo vs estrés negativo

Conocemos básicamente dos tipos de estrés: el estrés bueno, positivo –llamado eustrés- que es un ingrediente indispensable en la vida, para disfrutar, progresar, para prosperar, para perfeccionarse…Y el estrés malo, negativo -el distrés- que es un estrés que traspasa los límites de la tolerancia y empieza a crear problemas, biológicos, psicológicos, sociales… en la persona que lo padece.

A este respecto, hay que matizar que vivir un momento estresante no es lo mismo que vivir estresado. Lo primero es normal, inesperado, generado por el ambiente, mientras que lo segundo, vivir estresado es tóxico, buscado y generado por nosotros mismos, porque se ha convertido en un hábito y no sabemos vivir de otra manera (Del libro: Emociones tóxicas).

La relajación, un arte personal

Todo ello nos indica que hay que aprender a relajarse en la vida, y concebir además, que la técnica de la relajación aparte de una técnica es un arte personal. Y, hay que conseguir relajarse de una manera sostenida, duradera y alcanzar en la vida cotidiana ese estado de relajación positiva y agradable que actua en pro de la salud y bienestar, del equilibrio, del desarrollo óptimo y del éxito de la persona; cosa muy necesaria, en estos tiempos inciertos, difíciles y convulsos que estamos atravesando.

Cuando estuve en los Estados Unidos como estudiante becario en una High- School en el Estado de Minnesota, pude estudiar en la asignatura Estudios Sociales la vida de los Indios de Norteamérica, y me fascinó observar cómo estos pueblos siguiendo un estilo de vida sano y natural (siguiendo fielmente los ritmos biológicos) se dedicaban a la familia, a la comunidad   y a ganarse el sustento con la caza del búfalo, cultivo de maíz, etc. entre otras actividades, de una manera armoniosa. No estaban sometidos, pues, a la esclavitud de un estrés excesivo y antinatural como se da en los países desarrollados, y por ello disfrutaban de un equilibrio biológico, psicológico, social, ecológico, y comunitario envidiables.

Hay muchas técnicas que facilitan el aprendizaje para alcanzar una relajación adecuada, como el método de entrenamiento autógeno del profesor Schultz de Berlín, que aparte de un relajamiento corporal, muscular se ayuda también de visualizaciones y procedimientos de autosugestión , el método de Jacobson, basado en provocar contracciones seguidas de relajaciones musculares conscientes, pero sus efectos no son sostenidos ( se pierden con el paso del tiempo) y ello se debe fundamentalmente  a que la persona estresada, que ha seguido algunos de estos métodos, vuelve de nuevo a la vorágine estresante de la vida diaria y mantiene las actitudes, comportamientos, y la filosofía de vida equivocada.

¿Cuáles son los factores que originan el estrés?

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Si analizamos someramente la naturaleza y origen del estrés, vemos que hay algunos factores implicados, que menciono a continuación:

  • La contractura muscular
  • La psique: asiento del temor, miedo, angustia, preocupación, inseguridad…
  • El sistema nervioso: dandose un predominio del sistema simpático, que produce alarma, vasoconstricción, aumento de la presión arterial, aumento de la frecuencia cardíaca…
  • Sistema hormonal: productor de catecolaminas, cortisol, aumento del azúcar en la sangre…
  • Factores medioambientales: cultura y entorno físico y social donde se respira violencia, agresividad, hostilidad, inseguridad ciudadana, competitividad excesiva, inseguridad económica, efectos incontrolables sobre el cambio climático, terrorismo integrista y ciberterrorismo, incertidumbre sobre el futuro, peligro que suja una tercera guerra mundial, contaminación acústica y atmosférica, campos electromagnéticos perjudiciales…
  • La situación ética y espiritual de la persona: cargos de conciencia, incumplimiento del deber, ausencia de valores éticos nunca perecederos, acercamiento a la muerte con una vida vacía, observar que la vida pasa sin pena ni gloria, sin dejar nada a la posteridad. Éstos son algunos de los sentimientos de fondo- algunos de ellos vagos, imprecisos- que padecen los humanos y que inducen a la angustia, malestar y al estrés en la vida actual…

Se observa en todo ello, que la existencia humana es muy compleja y las causas que producen estrés son muy numerosas; y que para que las técnicas antiestrés den resultado tienen que fundamentarse en el plano biológico, corporal, en el plano mental, en el plano social, familiar, sanitario, en el plano laboral, profesional, en el entorno físico, la cultura, y en el plano trascendente (sentido de la vida) y cumplimiento del deber.

¿Cómo podemos relajarnos?

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Si no se restablece el equilibrio de estos planos no puede alcanzarse un relajamiento integral, completo, profundo, duradero, sostenido… que conviva con la persona en su vida diaria. Es muy posible que este tipo de relajamiento completo lo disfruten los monjes budistas del Tíbet…

Por todo ello, en casos determinados afectados de neuroticismo acentuado no sólo se requerirá seguir un método de relajación física, muscular, nerviosa sino que también tendrá que seguir la persona estresada alguna técnica psicoterápica de amplio y largo alcance como el análisis existencial de Viktor Frankl.

En muchos casos hay que cambiar de actitudes ante la vida, familia, trabajo, relaciones sociales, valor del dinero, valor del ser frente al tener… y componer como guía una nueva escala de valores más humana, positiva y relajante. Asimismo, suprimir dependencias y apegos innecesarios, simplificando la vida y eliminando focos productores de estrés. En este último sentido, los budistas- como he referido- nos pueden enseñar mucho.

Ha dicho un autor desconocido que la marca de un hombre exitoso es aquel que ha pasado un día entero en la orilla de un río sin sentirse culpable.

Por otra parte, es muy necesario aplicar una buena dosis de humor a todo lo que hacemos en la vida. El humor es un magnífico antídoto contra el estrés. Oscar Wilde dijo que la vida es tan importante que no hay que tomársela tan en serio. Alguien también ha referido por qué nos tomamos la vida tan en serio, si al final no vamos a salir vivos de ella.

Algunas personas buscan la relajación a través de técnicas psico-corporales como el Yoga, Taichí… guiados por maestros expertos.

También ayuda mucho en conseguir una buena relajación la meditación, la respiración abdominal sedante, la música…

A mi particularmente (autor de este artículo) me va muy bien para relajarme dar largos paseos en un parque rico en  arboleda y oxígeno, cercano a mi casa, caminando protegido del sol en verano y protegido del frio en invierno. Y, disponiendo de bancos para descansar. El caminar durante un largo tiempo (hora y media a dos horas) descongestiona y despeja el cerebro y fomenta un estado de ánimo alegre y la confianza en uno mismo, por la influencia de las endorfinas (hormonas del bienestar) que produce el ejercicio físico.

Se entiende que algunas personas no están capacitadas para dar esos largos paseos por tener limitaciones y presentar contraindicaciones para hacerlo.

Hay que considerar todo ésto con mucha valentía y muy en serio, pues el estrés crónico es a la larga, uno de los enemigos más dañinos y traicioneros que hay en la vida.

Es un enemigo persistente que va generando- a veces ocultamente- males por dentro de la persona como el endurecimiento de las arterias, perdida de neuronas, oxidación de los tejidos, problemas  metabólicos,  desgaste progresivo… y en definitiva, envejecimiento prematuro y muerte precoz.

Si una persona no hiciera caso de estos consejos podría acabar sufriendo enfermedades crónicas y altamente limitantes, lo que le puede llevar a una vejez tardía, llena de sufrimientos y de pésima calidad.

No obstante, de todo lo dicho, debemos manifestar para finalizar, que los seres humanos estamos abocados a luchar, a progresar, a triunfar (y, en ello nos ayudará mucho el estrés bueno), y debemos disfrutar de la vida y de todas las cosas buenas que la vida nos ofrece en cada momento, según el gran arte de vivir con temple, alegría, sabiduría y bienestar.

 

Sobre el autor:

Victor López García.

Médico Gerontólogo y Vicepresidente de UDP Madrid. Autor del libro “Longevidad extrema: un desafío existencial”, una guía humanista e integrativa muy completa para que las personas mayores (que alcanzan unas edades muy avanzadas) puedan seguir disfrutando de la vida en todo loles ofrece: amistad, familia, cultura, paseos, arte, viajes…