El testamento más frecuente es el abierto (583.682, en 2013), es el que se hace ante un notario, de forma que el testador manifiesta al notario verbalmente o por escrito su última voluntad, y este redacta el testamento conforme a su voluntad, firmándolo ambos testador y notario, que podrán solicitar la presencia de testigos si lo consideran conveniente. Condición esta ultima necesaria cuando el testador no sepa o no pueda firmar el testamento. Una vez otorgado el testamento, éste queda en poder del notario que lo incorpora a su archivo.

Testamentos y disposiciones de última voluntad, año 2013
Tipo de Acto Nº de actos
Testamento unipersonal abierto 583.682
Testamento mancomunado o de hermandad abierto 8.187
Testamento cerrado y protocolización de testamento ológrafo o parroquial 261
Otros tipos de testamentos o actos de última voluntad 2.846
Otros actos de trascendencia sucesorial 806
Contratos sucesorios sin transmisión de bienes 743
Contratos sucesorios con transmisión de bienes presentes 6647
Total 602.502
Fuente: Consejo General del Notariado

En el testamento cerrado el testador deja su última voluntad en un texto escrito que entrega al notario en un sobre cerrado, de forma que ni siquiera el notario conoce el contenido del testamento. Una vez entregado el sobre, el notario extiende un acta sobre la cubierta del mismo en el que expresará los sellos con los que está cerrado el sobre y los demás requisitos legales, firmando el acta el testador y el notario. Una vez extendida el acta, el sobre cerrado con el testamento quedará en poder del testador, del notario o bien lo podrá entregar a otra persona para su custodia. En este tipo de testamento al igual que en el abierto es necesaria la presencia de testigos si el testador no sabe o no puede firmarlo.

El ológrafo es un testamento escrito por el testador de su puño y letra, y firmado por el testador al final del mismo, debiendo indicar además el día, mes y año en que se otorga. No requiere la intervención de un notario en el momento de su otorgamiento, pero para que sea válido, y dentro de los cinco años siguientes al fallecimiento del testador debe ser protocolizado a través del Juez de 1ª Instancia correspondiente. Pasado ese plazo caduca y queda sin efecto.

Sin duda, este testamento ológrafo es el más sencillo por lo que no requiere ningún tipo de formalidad previa, aunque una vez fallecido el testador presenta numerosos inconvenientes (perdida, sustracción, destrucción del documento, deterioro, inclusión de disposiciones ilegales…), que retrasen su ejecución.

El Código Civil recoge también los testamentos denominados especiales, como son el militar, que es el que hacen los militares en campaña en tiempo de guerra; el marítimo, que es el que hacen las personas a bordo de un barco ante el Capitán del mismo, y el testamento hecho en país extranjero, que es el que pueden hacer los españoles en un país extranjero conforme a las leyes formalidades propias de ese país.