La última Encuesta de Población Activa del Instituto Nacional de Estadística, INE, y que recoge datos del último trimestre de 2015, proporciona datos interesantes sobre la participación de los mayores en el mercado laboral. De los cerca de 9.000.000 de mayores de 65 años que hay en España, tan sólo siguen trabajando más allá de los 65 años 162.000 personas, es decir, menos del 1,8%. Y las cifras son más llamativas, si las miramos desde una perspectiva de género. De esas 162.000 personas, tan sólo 71.000 son mujeres.

Los mayores españoles no queremos seguir trabajando más allá de la edad de jubilación. Los incentivos de la última reforma del Sistema no parecen ser suficientes. La reforma de las pensiones, con el objetivo de que los trabajadores permanezcan más tiempo el mercado laboral, buscaba incentivar la prolongación de la vida laboral, al incrementar los coeficientes que incrementan la pensión.

De esta manera, por cada año completo cotizado a una edad superior a la edad legal de jubilación se incrementará la pensión en un 2% si se han acreditado al menos 25 años cotizados al alcanzar dicha edad. El incremento será del 2,75% si se acreditan entre 25 y 37 años cotizados, y del 4% cuando se acrediten más de 37 años.

Es cierto que la tendencia es creciente en cuanto al número de personas que trabajan más allá de los 65. Así, a finales de 2002 había 99.000 mayores de 65 años en activo. En 2012 ya eran 155.600 y así hasta llegar a los 162.000 de finales de 2015.

Los datos de la Seguridad Social muestran que, de los más de 289.000 nuevos jubilados en 2015, más de 126.000, el 44% del total, se retiró antes de tiempo. Es decir, a pesar de que la edad legal de jubilación subió a 65 años y 4 meses, casi la mitad se jubiló sin ni siquiera llegar a los 65 años.

En esta cuestión, la tendencia es la contraria a la que se esperaba tras la entrada en vigor de la reforma: cada vez son más los que se retiran sin haber llegado a la edad legal. En 2013, el 38% de los jubilados tenía 64 o menos años, una proporción que se elevó hasta el 41% en 2014 y que volvió a subir hasta el 44% el ejercicio pasado. Habrá que ver si en 2016, cuando la edad legal de jubilación se ha retrasado hasta los 65 años y 4 meses, se mantiene esta tendencia.

Pero pese a que el número de personas mayores en activo ha aumentado en los últimos años, el porcentaje sobre el total sigue siendo notablemente inferior que en los países de la Unión Europea. Así, y con datos del Eurostat de 2007, la tasa de actividad en España de trabajadores de 65 años era de, 2,1%, lejos de la tasa media de la UE, que estaba en el 4%, y de países como Alemania (3,7%), Dinamarca (5,1%), Reino Unido (7%), Suecia (5%), Países Bajos (4,7%) o Italia, (3,3%).

Estos datos se han visto corroborados en actualizaciones posteriores. Al igual que la tasa de empleo femenina, la de los trabajadores de edad avanzada (entre 55 y 64 años) aumentó a buen ritmo pese a la crisis financiera y económica. En la EU-28, la tasa de empleo de los trabajadores de edad avanzada alcanzó un 51,8% en 2014, mientras que en España se quedaba en el 44,3%, casi 10 puntos por debajo, lejos del 63,2% de Dinamarca, el 65,6% de Alemania, el 61% del Reino Unido, el 59% de Holanda o Finlandia, y el elevadísimo 74% de Suecia.

Otros tres países registraron altas tasas de empleo de los trabajadores de edad avanzada, todos por encima del 70%, con un máximo del 83,6% en Islandia. También Japón y, en menor medida, los Estados Unidos registraron una tasas de empleo de los trabajadores de edad avanzada relativamente altas.