Se habla de la felicidad y de las ventajas de focalizarse solo en el lado luminoso de la vida, pero, ¿como ser positivo? ¿Cómo ser optimista espontáneamente, sin que se torne una postura artificial? Miles de años de Humanidad no han alcanzado para dar con ciertas respuestas, no obstante, la modificación de algunos hábitos diarios puede ayudar a conseguirlo.

1. Levantarse, a la mañana, con un proyecto en mente. ¿Quién se levantaría de la cama si no tuviese algo que hacer? Suena lógico, ¿verdad? Mientras haya un objetivo, permanecerá encendida la llama del deseo. Y si se hace algo por otra persona, todavía mejor: ayuda a olvidarse de uno mismo y evita tener posturas egoistas.

2. Hacer una cosa cada vez, estando presente aquí y ahora. El moderno y famoso multitasking (multifuncionalidad o hacer varias cosas al mismo tiempo) no es saludable; solo hace que estemos en muchas cosas, y en ninguna a la vez.

3. No quejarse nunca. La queja, así como la ira, solo confunde y enturbia el pensamiento. Y si algo sale mal, habrá que enfocarse en la solución y no en el problema.

4. Saber escabullir los malos pensamientos, y dejarlos a un lado. Saber identificar las ideas negativas es el primer paso para aprender a manejarse con ellas y hacerlas a un costado, sin permitir que nos resten energía. El escritor uruguayo Eduardo Galeano solía decir: «dejemos el pesimismo para tiempos mejores».

5. El ayer ya fue, el futuro espera: solo tenemos el hoy. Adelantarse, quemar etapas, ir con la mente más allá, no permite que se goce del momento presente. El dicho que reza «cruzaremos ese puente, cuando lleguemos a ese puente», puede servir de guía.

6. Si no tiene solución, no te preocupes por ello. La preocupación altera la mente y el proceso de toma de decisiones. No tiene mucho sentido hacer un problema de lo que no es solucionable.

7. Sonríe al mundo. La risa es naturalmente positiva. Además, es contagiosa. Encarar la vida siempre con una sonrisa, incluso en los momentos más difíciles, es física y cognitivamente saludable.

Es importante destacar que los cambios no se producen de la noche a la mañana. Muy por el contrario, requieren de mucho esfuerzo, buena voluntad y predisposición. Un día se avanza en algún aspecto, y quizá al siguiente se retrocede, pero el aprendizaje nunca se pierde. La lucha diaria para lograr centrarse en el costado positivo es ardua pero, entérate: vale la pena.

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