El paisaje somedano, que fue declarado parque natural en 1988 y reserva de la biosfera por la UNESCO en el año 2000, tiene animales para ver y buscar; bosques de hayas, robles, abedules, serbales…; valles interminables; una envidiable colección de brañas con cabañas de teito, las antiguas viviendas de los vaqueiros; los mejores lagos de montaña, junto con los pirenaicos, que uno pueda echarse a los ojos; una gastronomía inmejorable y una selección de alojamientos acordes con la zona. Y entre los animales para ver, o para encontrar, o para seguir, está el oso pardo. Hay también lobos, rebecos, corzos, martas, urogallos, jabalíes, el pito negro… además de ser una zona de especial protección para las aves. Pero ninguno de estos animales aporta la esencia del oso pardo cantábrico, sin duda la estrella animal del área. Hay quien afirma que la belleza, bravura y misterio de estas tierras alcanza su síntesis en el animal que poco a poco va saliendo del peligro de extinción.

La braña es una costrucción típica de Somiedo

La braña es una costrucción típica de Somiedo

Mino Fernández, alcalde de Somiedo y uno de los principales artífices, si no el principal, del nacimiento y crecimiento de este parque natural y de la lucha por lograr un hábitat estable para el oso, lo resume en pocas palabras: “Uno aquí puede venir los días que quiera sabiendo que cada uno de esos días verá algo diferente y posiblemente único: unos días subirá a los lagos; otro visitará las brañas y entrará en los teitos; el tercero visitarás los bosques y valles; el cuarto hará una excursión a caballo por parajes indescriptibles, otro seguirá las huellas del oso…”.

Otro punto de interés son los mercados ganaderos de la región.

Otro punto de interés son los mercados ganaderos de la región.

Desde Pola de Somiedo, centro neurológico de este parque de casi 30.000 hectáreas de extensión, y apenas 1.700 habitantes censados, se pueden emprender un sinfín de rutas con las que descubrir toda la riqueza del Parque Natural. Este se vertebra en torno a cuatro valles principales, surcados por otros tantos ríos que le dan el nombre: Somiedo, Sapiencia, Valle y Pigüeña. Y luego está el oso. Otra vez el oso.

La Fundación Oso Pardo, en colaboración con las autoridades de Somiedo, ha puesto en marcha “Descubre el país de los osos”, un ambicioso plan para conseguir que el aficionado a la naturaleza se acerque al conocimiento, vida y costumbres del oso pardo cantábrico. También quiere que se conozca el entorno en el que vive y las especies con las que convive este animal en continuo peligro de desaparición. Todo ello configura una ocasión única para acercarse, independientemente de la edad que se tenga, al mundo del oso pardo. Un universo que en la zona cantábrica está formado ahora por unos 180 ejemplares, cuando en los años 90 apenas llegaba a los 65.

La riqueza de los bosques oxigena pulmones y espíritu.

La riqueza de los bosques oxigena pulmones y espíritu.

Durante una gran parte del año, en función de la climatología, es posible salir en busca del oso pardo. Seguir sus huellas, ver por dónde ha pasado, dónde ha comido o dónde ha hecho sus necesidades. Miles de personas aprovechan su viaje al Parque Natural de Somiedo para seguir las rutas que les acercan al universo de este animal que presenta una identidad genética que le hace ligeramente diferente a otras poblaciones oseras. Y por lo tanto único y especial. Pero la Fundación Oso Pardo, que tiene sedes en Santander, Verdeña (Palencia) y Pola de Somiedo, además de luchar contra los venenos, los furtivos, los lazos, la destrucción del hábitat y el deterioro genético por la elevada consanguineidad de estas pequeñas poblaciones, quiere educar en la conservación de estos animales y de estas tierras. Y lo hace con clientes de corta edad a los que sus instructores, todo ellos expertos conocedores de la zona van descubriendo al joven explorador toda la información que la naturaleza les ofrece a cada paso: una pequeña huella, un excremento, una rama partida…

No es fácil ver al oso pero los guías que nos acompañan y que siguen habitualmente sus huellas dicen que eso es lo de menos, que lo importante es saber que está ahí, que va a seguir estando y que gentes de todas partes van a Somiedo para seguir sus pasos. El oso pardo se ha convertido en un habitante más de la zona y todos quieren que se quede allí por muchos años.