El sistema de pensiones sueco se cambió en 1998, aunque no entró en vigor hasta 2001, para hacer que  fuese más justo, transparente y sostenible, y todo apunta a que lo está consiguiendo. Estas son las cinco claves de un modelo que podría servir de inspiración para otros países como España, en donde las voces sobre la obsolescencia del sistema son cada vez mayores.

Según un análisis del asesor financiero Luis Hernández Guijarro para finanzas.com, el sistema sueco se reformó para dotarlo de una mayor equidad entre contribuciones y prestaciones y hacerlo financieramente más estable. Y para la introducción y puesta en vigor del nuevo sistema de pensiones que empezó en 2001, se estableció un periodo de transición por el que los trabajadores nacidos antes de 1938 permanecen en el sistema antiguo y los nacidos después de 1954 están cubiertos completamente por el nuevo. Estas son las cinco claves del nuevo sistema:

1- Cuenta individual (cuentas nocionales)

Cada trabajador tiene una de estas cuentas, en la que se anotan las contribuciones realizadas tanto por el trabajador como por la empresa. El saldo de esa cuenta nocional representa el derecho acumulado de pensión futura. Anualmente los trabajadores suecos reciben el denominado ‘Sobre Naranja’ en el que se les informa del saldo acumulado en su cuenta.

2- Cálculo de la pensión

La pensión se calcula con las contribuciones realizadas desde los 16 años y durante toda la vida laboral. El derecho a solicitar las pensiones contributivas comienza a los 61 años y no existe límite máximo para la edad de jubilación. La pensión no contributiva es solo exigible a partir de los 65 años.

3- Hay tres tipos de pensión

El modelo cuenta con tres tipos de pensión: dos contributivas, la ‘inkomstpension’ y la ‘premiepension’ y una no contributiva para trabajadores sin ingresos o con ingresos bajos denominada ‘garantipension’.

La ‘inkonstpension’ y la ‘premiepension’ se financian con las contribuciones realizadas por empresas y trabajadores. En concreto, del importe aportado al nuevo sistema -un 18,5% del salario-, un 16% está destinado a financiar la ‘inkonstpension’ y un 2,5% a la ‘premiepension’. La ‘inkonstpension’ es como un sistema de reparto en el que las contribuciones realizadas financian los pagos por prestaciones, mientras que la ‘premiepension’ es un sistema en el que los trabajadores pueden elegir entre diferentes fondos de pensiones gestionados por gestoras privadas.

En el caso de no haber realizado contribuciones o que estas no lleguen a unos niveles mínimos, la pensión se complementaría con la pensión no contributiva o ‘garantipension’, que se financia a través de impuestos.

4- Importe en función del capital acumulado

Cuando un ciudadano solicita la prestación, el importe de la misma se calcula en función del capital acumulado en la cuenta individual del trabajador y de un factor de conversión del capital en renta vitalicia. Como novedad de la reforma de Suecia hay que destacar el hecho de que el factor de conversión es diferente para cada persona, en función de su esperanza de vida estimada. Es decir, que a medida de que, como es previsible, la esperanza de vida aumente, la pensión a la que tendrá derecho un trabajador será menor.

5- Planes de pensiones

Son complementarios del sistema público y de capitalización individual. Aproximadamente el 90% de los trabajadores suecos son partícipes de uno de los cuatro principales planes de pensiones de empleo que existen en el país, ya que la adhesión es casi obligatoria. Además, las condiciones de los mismos son fruto de una negociación colectiva a nivel nacional entre organizaciones empresariales y sindicales, por lo que son bastante homogéneas. La contribución a estos planes varía entre el 2% y el 5% del salario.