Fuente: Edición impresa. Financial Times, por Robin Harding  26.06.2015

Mucha gente sueña con retirarse en el campo, pero la ciudad de Tokio recibió la recomendación de trasladar a la provincias un millón de sus jubilados para evitar una inminente “crisis en el cuidado de los ancianos”.

La polémica propuesta del Consejo de Políticas de Japón (CPJ), un influyente think-tank encabezado por un ex ministro del Interior, provocó una feroz reacción por parte de las regiones que ya estaban resentidas con Tokio por que se roba a sus jóvenes, incluso antes de conocer la idea de que les manden ancianos a cambio.

Eso resalta lo mal que esta preparado Tokio para enfrentar el envejecimiento de la población japonesa, y muestra el desafío que les espera a las ciudades de todo el mundo, cuando la necesidad de edificios de oficinas de repente cede ante la demanda de geriátricos.

“La mayoría de los japoneses tienen cierta conciencia de que el número de gente mayor está subiendo rápidamente pero no conocen los detalles”, dijo Tai Takahashi, uno de los autores del informe, “Nuestro objetivo esta vez fue demostrar que Tokio tiene un problema extremo con el cuidado social”.

La población de Tokio está envejeciendo más lentamente que las regiones de Japón pero durante los próximos diez años tendrá que absorber otros 1,75 millones de personas mayores de 75 años. A diferencia del campo, uno de cada cuatro ancianos urbanos vive solo, y no tiene un familiar que lo cuide.

Mientras tanto, Tokio tiene la mitad de la cantidad de centros de asistencia para mayores que en promedio tiene Japón y construir más sería difícil y costoso, lo que lleva a las advertencias sobre los “refugiados de los cuidados” que huyen al campo porque no hay lugar para ellos en la ciudad.

CPJ identifica 41 ciudades regionales con amplios establecimientos de cuidados para ancianos, desde Asahikawa en la cruda isla de Hokkaido en el norte hasta el paraíso subtropical de la isla de Miyako en los mares del sur

Mientras las mejores oportunidades para los trabajadores están en Tokio, contó Takahashi, una jubilación fija rinde mucho más en las regiones. Sin duda, quiere convencer a los jubilados de que mudarse los beneficiará.

“Entre 1955 y 1970, 8 millones de personas abandonaron las provincias para mudarse a las ciudades grandes y esa gente ahora está llegando a los 75 años”, explicó. “Cerca de 4 millones de ellos se mudó a Tokio. Mi razonamiento es que si cerca de 1 millón de esos japoneses pensaran esto y se mudaran, la situación en Tokio sería mucho más sencilla y mejorarían sus vidas”.