La directora gerente de UDP, paca Tricio, ha participado en la jornada “Violencia de género y maltrato en personas mayores”, que tuvo lugar en la residencia mixta de personas mayores Parquesol de Valladolid organizada por la Fundación Mayores de Hoy.

La directora gerente de la Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados de España (UDP), Paca Tricio, aclaró que, aunque se han dado pasos, son insuficientes. “El maltrato es un problema de educación y formación. En este sentido, el respeto es un valor fundamental, así como el conocimiento”, afirmó. También mencionó que el maltrato en las personas mayores se da, sobre todo, en las familias, por lo que no se denuncia.

Para mejorar esta situación, Tricio informó que desde UDP se han desarrollado iniciativas, como seminarios para profesionales que trabajan con personas mayores, “porque creemos que son los que mejor pueden detectar el maltrato en personas que no denuncian”, y proyectos para atender a las personas cuidadoras como Cuidarelax. Por otra parte, afirmó que es importante que las personas mayores sepan que tienen los mismo derechos que el resto de ciudadanos “debemos ponernos firmes”.

La presidenta de la Fundación Mayores de Hoy, Matilde Pelegrí, y la consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades de Castilla y León, Alicia García, fueron las encargadas de inaugurar el encuentro, que reunió a cerca de un centenar de profesionales. Pelegrí reflexionó sobre el papel clave de las administraciones en la concienciación y difusión de herramientas de detección, y de las empresas privadas del sector en la sensibilización. Al respecto aseguró: “Uno de los principales inconvenientes en la detección de la violencia de género en las mujeres mayores es la dificultad que tienen las víctimas para reconocerse como tales. Son situaciones que tienen asumidas tanto ellas como su entorno social. Por eso, es fundamental sensibilizar y concienciar a la sociedad, así como informar de las herramientas y recursos que tienen a su alcance”.

Por su parte, Alicia García explicó que el modelo integral de atención a las víctimas de violencia de género “Objetivo Violencia Cero”, puesto en marcha hace un año por la Junta de Castilla y León, contempla precisamente medidas específicas dirigidas a las personas mayores. En primer lugar, “se ha establecido una prioridad de acceso a las residencias de personas mayores para las víctimas de violencia de género”.

La consejera constató que con este modelo “se pretende trabajar de manera coordinada con instituciones, profesionales, movimiento asociativo… abordando la sensibilización en la educación y desde la atención”, destacó.

Trabajo coordinado

La primera mesa contó con representantes de distintas instituciones y organización profesionales. La trabajadora social del Centro de Acción Social (CEAS) Cercanías 1 de la Diputación Provincial de Valladolid, Dolores Alfayate, explicó cómo se está implantando “Objetivo Violencia Cero” y aseguró que “aporta un modelo de trabajo más organizado”. Según indicó, “la idea primordial es el trabajo en red y el reto la articulación con otros sistemas de protección”. La planificación que se lleva a cabo con las víctimas está centrada en la persona, ya que cada caso es individual y requiere un plan de recursos. Además, “permite tejer una red de la que no pueda irse una mujer que necesita protección”. Asimismo, esta especialista hizo hincapié en que, en todo momento, se intenta mantener la relación con la mujer. Para ello, “se informa, se respeta su autodeterminación, sus tiempos… no podemos forzar porque si forzamos, la desconectamos. Con lo cual, se quedará más aislada y tendrá más riesgo”, expuso.

El modelo “Objetivo Violencia Cero” cuenta con recursos específicos, como los centros de emergencia, el servicio de acompañamiento y orientación jurídica y social, y el servicio de apoyo psicológico, que cada vez son más utilizados por las personas mayores víctimas de violencia de género.

El vicedecano del Colegio de Psicólogos de Castilla y León, Vicente Martín Pérez, centró su ponencia en el apoyo emocional a las mujeres víctimas de violencia de género mayores de 65 años y aseguró que la sintomatología emocional en mujeres jóvenes y mayores es la misma, pero incidió en que las mujeres mayores son más vulnerables al deterioro físico, la dependencia económica, etc.

Igualmente, destacó que es muy importante eliminar los sentimientos de culpa, una constante en todas las mujeres: “Llegan a sentirse culpables de haber provocado la situación y creen que se lo merecían. Además, en algunos casos, también se sienten culpables por permitir que sus hijos fueran testigos”. Y apostilló: “Por supuesto, las mujeres no son culpables, pero sí responsables del cambio”. De ahí, que sea fundamental la intervención profesional. En este sentido, indicó la Junta de Castilla y León y el Colegio de Psicólogos tienen un convenio por el cual los psicólogos trabajan para disminuir las secuelas del maltrato, “que son lo peor de la violencia de género”.

En este sentido, han establecido un protocolo, que se adapta a cada situación, porque “no tratamos a mujeres maltratadas sino casos concretos, y no hay ninguno igual a otro”.  Ofrecen información pertinente a estas mujeres, comienzan terapias psicológicas para enseñarles a manejar sus pensamientos, de culpa, autoestima, angustia…

Por otra parte, la responsable del Centro de Emergencia de Mujer de Cruz Roja en Valladolid, Rosa Esteban, describió la intervención social que se realiza desde la entidad con mujeres víctimas de violencia de género. Por un lado, están los centros de emergencia, en los que se presta asistencia a las mujeres en situación de malos tratos y a los menores a su cargo durante las 24 horas del día, todos los días del año, facilitándoles con carácter inmediato el alojamiento y la protección necesaria, y en su caso, derivándolas a los recursos sociales, psicológicos y jurídicos que se adecuen a sus necesidades. Asimismo, se encargan del acompañamiento y orientación jurídica y social para mujeres víctimas de violencia de género.

La representante del Ilustre Colegio de Abogados de Valladolid (ICAVA), Rosa María Gil, hizo mención a los convenios que tienen con la Diputación Provincial de Valladolid y con el Ayuntamiento de Valladolid, con los que “ampliamos el ámbito de actuación frente a la violencia de género”.

Gil comentó que atienden a las mujeres que llama al servicio de atención del turno de oficio de asistencia a víctimas de violencia de género 24 horas del día, 365 días al año: “Atendemos a las víctimas en todos los procesos y procedimientos, tal y como establece la Ley Integral, pero insto a que se desarrolle la Ley autonómica para poder prestar una asistencia jurídica integral a la víctima de violencia de género”.

Por último, la jefe de la Unidad de Violencia contra la Mujer de la Subdelegación del Gobierno en Valladolid, Raquel Carracedo, explicó los recursos que el Estado tiene para combatir la violencia de género (016, dispositivos electrónicos, app de seguimiento, Biogen…) y cómo se organizan.

Del mismo modo, aseguró que la denuncia es una parte importante del proceso, pero hay muchas mujeres, sobre todo mayores, que no denuncian. De hecho, “para denunciar antes deben asesorarse, con lo cual la labor de los abogados, en este sentido, es muy importante”. No obstante, concretó que cuando las mujeres mayores se deciden a denunciar, “están más seguras y son más constantes en llevarlo a término, por lo que las actuaciones policiales son mejores”.

Teleasistencia: un recurso efectivo

El director general de Atenzia, Florencio Martín, subrayó que la teleasistenica es una herramienta de gran valor en la detección de los casos de malos tratos a las personas mayores, y no sólo por el empleo de las nuevas tecnologías, sino porque detrás hay profesionales formados para detectar e incluso prevenir situaciones de riesgo. Asimismo, facilita llevar a cabo un seguimiento específico si se requiere.

“La teleasistencia nos permite llegar a miles de personas. En España, 800.000 personas tienen servicios de teleasistencia, más del 90 % son mayores de 65 años. Por lo tanto, estamos dando en la diana de esta mujer mayor de 65 años que en un momento determinado puede ser víctima de malos tratos. Pero, además, es un servicio flexible, versátil y proactivo. No esperamos a que ella nos diga, sino que podemos intuir lo que puede estar pasando en ese hogar. Es un instrumento que nos permite llevar apoyo y refuerzo en función de las necesidades de cada uno”, comentó.

Prevención y maltrato a los mayores

En la última mesa, el abogado experto en casos de violencia de género en personas mayores Eduardo Ortega puso varios ejemplos sobre sentencias por maltrato físico o psíquico a personas mayores institucionalizadas y refirió un protocolo de actuación frente a casos de malos tratos en residencias que se estructura en seis pasos.

 

La técnico del Programa de Envejecimiento Activo de la Diputación Provincial de Valladolid, Ana María Saldaña,mostró cómo desde un programa de envejecimiento activo se puede abordar la violencia de género y maltrato a las personas mayores de manera transversal, sobre todo en el marco de la prevención, la formación y la sensibilización. En concreto, expuso que el desafío es promover la igualdad de oportunidades, la cultura del buen trato y la cultura de la paz, para prevenir la violencia de género, el maltrato hacia la persona mayor y la violencia intrafamiliar. Se trata de un trabajo educativo y que “el proceso educativo es el más lento, pero nos damos cuenta de los objetivos conseguidos y también de los retos”.