La historia de Giorgos Chatzifotiadis ha dado la vuelta al mundo. Un fotógrafo de AFP, Sakis Mitrolidis, captó la imagen del jubilado griego a las puertas de un banco de Tesalónica. Era el cuarto banco que visitaba en busca de los 120 euros de pensión que cada jubilado griego tiene permitido sacar. No pudo, y se derrumbó.

El jubilado ha explicado a AFP sentirse roto porque no soporta ver a su país en esta angustia: “Es por eso que me siento tan golpeado, más que por mis propios problemas personales”.

Atenas ha impuesto controles de capital y estableció el cierre de todos los bancos desde el pasado lunes para detener una hemorragia de dinero en efectivo. Desde el miércoles se reabrieron las sucursales durante tres días para que los jubilados, y aquellos que no tengan tarjetas bancarias, puedan retirar sus pensiones, con un tope de 120 euros.

Chatzifotiadis, al igual que su esposa y muchos otros griegos del país, pasó varios años en Alemania, donde trabajó muy duro en una mina de carbón y más tarde en una fundición. “Veo a mis conciudadanos mendigando por unos centavos para comprar pan. Veo cada vez más suicidios. Soy una persona sensible. No puedo soportar ver a mi país en esta situación “, ha asegurado. “Europa y Grecia han cometido errores. Debemos encontrar una solución”, ha añadido.