El Autor

Victor López García.

Médico Gerontólogo y Vicepresidente de UDP Madrid.

Autor del libro “Longevidad extrema: un desafío existencial”, una guía humanista e integrativa muy completa para que las personas mayores (que alcanzan unas edades muy avanzadas) puedan seguir disfrutando de la vida en todo loles ofrece: amistad, familia, cultura, paseos, arte, viajes…

[divider]

Las vacunas como agentes inmunizantes activos son muy importantes para las personas mayores y para la población en general. El descubrimiento de las vacunas constituye un hito de la medicina moderna que ha sido capaz de prevenir muchas enfermedades infecciosas, y erradicar algunas de ellas como la viruela y en parte, la poliomelitis.

Pero, aparte de los efectos prodigiosos de las vacunas hay que tener en cuenta también las defensas antiinfecciosas propias de las personas. Gracias a esas defensas naturales muchas veces las infecciones no se producen.

En lo concerniente a las defensas inmunitarias contra los virus, las bacterias y los hongos, dichas defensas están debilitadas en muchas personas mayores (sobre todo en las de edades más avanzadas)  por efecto del envejecimiento fisiológico (inmunosenescencia) y aún más, cuando confluyen en ellas situaciones adversas o desfavorables como deficiencias nutricionales, inactividad, mala higiene de vida, estrés crónico, insomnio, pluripatologías, polifarmacia geriátrica, etc.

En el planteamiento de la utilización de las vacunas hay que considerar estas cuestiones básicas:

  • Indagar sobre el estado de salud de la persona a vacunar.
  • Su historia de vacunación previa.
  • Las reacciones anteriores importantes.
  • Antecedentes de inmunodeficiencias.
  • Tratamiento de quimioterapia y radioterapia.

Vacunas más recomendadas en las personas mayores

 

Vacuna de la gripe

La gripe es una enfermedad infecto-contagiosa que se origina por la presencia de un virus que puede presentar dos tipologías: la gripe A y la gripe B. Los contagios de la gripe se pueden producir fácilmente por las gotitas desprendidas al toser, hablar, estornudar, etc. Y pueden llegar a producir epidemias y pandemias.

De esa manera, los virus de la gripe evolucionan continuamente con rápidos cambios en sus características antigénicas. De ahí, que haya que elaborar un nuevo tipo de vacuna antigripal cada año. Además, los brotes epidémicos duran unas 5 a 7 semanas (diciembre- marzo).

La gripe afecta sobre todo a las vías respiratorias superiores (conjuntiva ocular, mucosa nasal, faringe, laringe, bronquios…) y en condiciones favorables remite en 1-2 semanas.

Las vacunas de la gripe inducen la producción de anticuerpos neutralizantes al desarrollo de la gripe y de la neumonía, que es la complicación más importante o temida. Dichas vacunas contienen dos antígenos frente al virus tipo A y un antígeno frente al virus tipo B.

Asimismo, encierran una suspensión de microorganismos vivos atenuados, muertos o fracciones de éstos y es una vacuna que suele ser administrada una vez al año vía intramuscular o subcutánea en el deltoides.

Los beneficios de la vacunación contra la gripe en las Personas Mayores son los siguientes:

  • Prevención o reducción de la enfermedad.
  • Reducción significativa en el número de neumonías y de complicaciones de tipo cardiorespiratorio y cerebrovascular.
  • Reduce el número de consultas en centros de salud y hospitalizaciones.
  • Reduce el número de fallecimientos entre las personas de mayor edad, tanto en domicilio como en centros o instituciones.

Vacunación neumocócica

Otra de las vacunas más recomendadas es la vacunación contra la neumonia producida por el streptocccus pneumoniae. Dicha neumonía es responsable de hasta el 36% de las neumonías adquiridas en la comunidad y del 50% de las hospitalarias.

Las personas de edades avanzadas presentan una mortalidad superior por esta enfermedad que otras de edades más tempranas. Los Factores predisponentes de esta neumnia son: edad avanzada, inmunodepresión por enfermedad o fármacos, asplenia (ausencia del bazo), enfermedades crónicas renales, respiratorias, metabólicas

Aparte de la neumonía como tal, el neumococo puede producir meningitis, sepsis, sinusitis, bacteriemia, focos purulentos en el pulmón…y es además, responsable del 20 al 40% de la mortalidad en las personas mayores de edad avanzada.

La vacuna contra el neumococo se inyecta en el deltoides por vía subcutánea o intramuscular. Se inyecta una vez en la vida, a partir de los 60 años.

No obstante, se recomienda una revacunación a los 5 años de la primera dosis en pacientes mayores de 65 años, en los que la primera dosis se inyectó antes de los 65 años. Esta vacunación previene sobre todo las formas graves invasoras de la enfermedad en individuos de edad avanzada inmunocompetentes.

Vacuna contra el tétanos

La mayoría de las personas que nacieron antes de 1965 no tiene protección segura contra esta enfermedad, ya que son personas que nacieron antes de las campañas de vacunación contra el tétanos. Por todo ello, las personas mencionadas están muy predispuestas a padecer esta enfermedad cuando sufren heridas contaminadas, sucias y complicadas, si no están vacunadas contra el tétanos.

Cuando la enfermedad se presenta es terrible, pues puede producir tétanos generalizado: contracturas musculares, hiperreflexia, espasmos musculares generalizados, tristmus, risa sardónica, convulsiones y parálisis

La produce el bacilo Clostridium Tetani, que en forma de esporas invade las heridas, en un terreno carente o pobre de oxígeno. Produce una neurotoxina que actúa a distancia.

La vacuna, a base de una neurotoxina modificada del bacilo tetánico, se inyecta por vía intramuscular en el deltoides. Y es conveniente leer siempre el prospecto  para conocer la técnica de inyección.

La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) advierte que la mayoría de las personas mayores no están protegidas frente al tétanos, por las razones antes aludidas, y recomienda que se vacunen, sobre todo si tienen una herida sospechosa, sucia, contaminada y complicada.

Vacuna contra el Herpes Zóster

El virus de la varicela permanece latente en el organismo (ganglios de las raíces posteriores espinales) , y cuando fallan las defensas antiinfecciosas se reactiva, produciendo el herpes zóster intercostal, conocido popularmente por “culebrilla”. En los inmunodeprimidos, como les ocurre a muchas Personas Mayores, se puede extender a otros órganos, creando el herpes diseminado, una patología grave que puede producir la muerte del afectado.

De esa manera, una sola dosis de la vacuna, a partir de los 60 años, pude prevenir la reactivación de la varicela, que se contrajo en épocas anteriores. Además reduce la incidencia del herpes Zóster en un 50%   y la neuralgia postherpética en un 66%.

 

El contenido de este artículo ha sido meramente informativo y no pretende invadir competencias de médicos y enfermeros-as en las campañas de vacunación.

 

“Hablamos de nuestra salud” es un espacio de diálogo entre los profesionales de la salud y las personas interesadas en información básica y consejos sobre prevención de enfermedades y mantener hábitos saludables.