“Si por falta de uso una mente se vuelve torpe en la vejez, la culpa es sólo de su dueño”.

El gerontólogo Víctor López García, habla en este nuevo artículo sobre la necesidad de ser creativos en cualquier etapa de nuestras vidas. En palabras del autor, “con la creatividad e imaginación la vida tiene mejor sabor”.


Lo primero que quiero hacer es definir lo que es ser creativo en el contexto de este artículo.

No me referiré a los hombres insignes y verdaderamente geniales que ha habido a lo largo de la historia de la humanidad como escritores, artistas, científicos, inventores, filósofos, etc., a los cuales debemos tener en un permanente recuerdo y agradecerles lo que consiguieron para todos nosotros.

Me referiré más bien a las personas corrientes y sencillas- entre ellas se encuentran muchas personas mayores- que representan mayoría de la sociedad actual. Estas personas corrientes y sencillas también tienen la capacidad de crear, de producir nuevas ideas, de asociarlas y manejarlas hábilmente para aportar algo nuevo y positivo a la vida diaria.

Cualquier persona puede estar dotada de fantasía e imaginación, pero, sobre todo, nos acordamos de los niños, que son especialmente imaginativos. Por el contrario, en sentido general, las personas adultas maduras y las personas mayores van perdiendo poco a poco la imaginación y la creatividad y se van volviendo cada vez más realistas, prácticos, utilitarios, apagados y comodones. Buscan sobre todo, la aplicación de las cosas, la rentabilidad, la rutina, el confort y la seguridad. Pero, siempre hay excepciones.

No obstante, como expondré a lo largo de este artículo, cada persona puede mantener su creatividad y productividad a lo largo de su vida, dentro de unos límites aceptables y hasta una edad avanzada.

Las neurociencias nos dicen que el cerebro es un órgano altamente resistente, moldeable, adaptable, con una constante capacidad de recuperación, renovación, siempre y cuando se ejercite y se cuide bien, y no esté demasiado deteriorado. Samuel Johnson, escritor inglés dijo: “Si por falta de uso una mente se vuelve torpe en la vejez la culpa es sólo de su dueño” y Ramón y Cajal comentó: “Todo hombre puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro”.

Tenemos ejemplos de personas insignes, geniales y creativas hasta edades avanzadas:

Miguel Ángel pintó sus mejores lienzos a los 80 años. Goethe terminó la obra “Fausto” a los 80 años. Isaac Newton seguía trabajando intensamente casi a los 85 años. Cervantes publica su segunda parte del Quijote a los 65 años.

El científico Pasteur sufre una hemorragia cerebral a los 46 años y se recupera de su enfermedad y a los 65 años descubre el suero de la rabia, el  violinista Pau Casals seguía siendo  virtuoso del violoncelo  próximo a los 100 años, Arthur Rubinstein dio  un magnífico concierto a las 89 años en el Carnegie Hall de Nueva York y podría seguir nombrando un sinfín de personas ilustres en todos los campos del saber y de las ciencias aplicadas. He expuesto este listado relativamente tan largo para proporcionar ejemplos testimoniales para que incluso las personas corrientes puedan animarse y sacar provecho de la creatividad a lo largo de sus vidas.

Independientemente de las personas geniales que he mencionado parece que la creatividad y la finalidad de hacer cosas y realizar nuevos proyectos en la vida hacen a la gente más longeva y precisamente por su creatividad y fuerza interior proactiva se consigue que se conserven activas y creativas hasta edades avanzadas. A este respecto, hay personas con un gran torrente de creatividad que al final de sus vidas sienten que aún les queda mucho por hacer y crear. Charles Chaplin decía que “a una persona, por la brevedad de su vida, sólo le da tiempo a llegar a ser un “amateur” (aficionado) en la disciplina que domina”

 Pero ¿de qué depende realmente la genialidad y la creatividad?

La genialidad y creatividad dependen principalmente de:

  1. La herencia genética (transmisión hereditaria).
  2. La salud física, mental y social del individuo
  3. El desarrollo del cerebro y de la personalidad, contemplando sobre todo la imaginación, intuición y fantasía. Aquí también tendríamos que añadir el poder de la curiosidad y  la capacidad de  la admiración
  4. La influencia del entorno (cultural, familiar, educación, formación…)
  5. La biografía de la persona contemplada en su conjunto, rica en vivencias profesionales, personales, sociales, culturales, artísticas, y espirituales.

Las personas creativas suelen poseer este tipo de cualidades:

  1. flexibilidad mental.
  2. capacidad intuitiva.
  3. Alta capacidad de asociación de ideas, hechos, etc.
  4. Confianza en sí mismas.
  5. Curiosidad intelectual.
  6. Entusiasmo y capacidad de admiración.
  7. Gusto por el establecimiento de nuevas reglas (carácter innovador).
  8. Profundidad.
  9. Tenacidad.
  10. Soltura y libertad.
  11. A veces gusto por la soledad.

Cada persona creativa está dotada de algunas de estas cualidades, pero no de todas ellas a la vez.

En términos generales, distinguimos dos tipos de personas creativas:

  • Los artistas, literatos y filósofos.
  • Los científicos y técnicos.

Algunos artistas, literatos, poetas y filósofos frecuentemente son mal comprendidos por la sociedad y debido a su genialidad, singularidad y excentricidad les cuesta integrarse en la misma. Como ha determinado la moderna psiquiatría no se da a veces un límite preciso entre donde termina la genialidad y donde comienza la locura o desequilibrio mental.

La creatividad y productividad en el contexto de este artículo no las debemos entender como cualidades que permiten producir una “obra maestra”, hacer “un descubrimiento prodigioso” o “ganar en poco tiempo grandes sumas de dinero”.

Más bien debemos entenderlas en el sentido de qué hacemos con nuestras propias vidas, cómo utilizamos nuestra mente, nuestro comportamiento, nuestra voluntad y habilidades para ser personas dignas, reconocidas, respetables. apreciadas, felices, equilibradas y con un gran espíritu de servicio a los demás. La creatividad en este sentido, también, es un recurso poderoso para cumplir con la misión de autorrealizarnos (desarrollarnos óptimamente como personas).

Según un estudio sociológico estadounidense, la creatividad y productividad son muy variables y diferentes, dependiendo de las etapas de la vida y circunstancias de las personas. Así, por ejemplo, entre los 40 y 60 años las personan tienden a plantearse una revisión-reevaluación de la primera mitad de la vida y se busca un trabajo más personal, gratificante y significativo.

Es “la crisis de los 50”. Entre los 60-75 es habitual plantearse: si ahora no ¿cuándo? Más allá de 70 años, se corresponde con la etapa de la “suma”, de la “síntesis” y se tiende a buscar el sentido de la vida. Es una etapa de recuerdos, de valorar la autobiografía, lo que puede inducir a la persona como reafirmación o compensación, a dedicarse a un voluntariado solidario y generoso…

Más de 80 años: se corresponde con la etapa del “todavía”, del “último intento”, de terminar asuntos importantes aplazados. Se tiende a retornar y revalorizar la patria chica y se tiene el deseo interno, íntimo, vehemente de haber significado o aportado algo a la familia, a la sociedad, de dejar alguna huella para la posteridad.

¿Qué podemos hacer para mejorar nuestra creatividad y productividad? La respuesta está en apoyarnos en estos principios:

 1-Cuidar la salud (la mente y el cuerpo). Ello se consigue sencillamente siguiendo un estilo de vida saludable, en todos los sentidos (nutrición adecuada, a ser posible, con nutrientes específicos protectores del cerebro y de los nervios, ejercicio físico regular con un cierto estímulo aeróbico, sueño reparador, descanso, relajación, divertimiento, expansión, etcétera) y cuando proceda hay que seguir las instrucciones médicas oportunas

2- Cuidar y entrenar específicamente el cerebro a lo largo de la vida

3-Buscar fuentes de creatividad:

  1. amigos creativos con un buen sentido del humor.
  2. Trabajo u ocupación preferentemente innovador o creativo, que a uno le guste o le motive o le fascine.
  3. Leer libros selectos sobre biografías de hombres geniales y creativos.
  4. Cultivarse y deleitarse en el mundo de la poesía, del arte, de la música y de las humanidades.
  5. Liberar la mente de ideas fijas, adicciones, apegos excesivos, rigidez mental, etc.
  6. Evitar entornos que opriman y ahoguen nuestra creatividad (sectas, asociaciones cerradas, etc.).
  7. Prevenir enfermedades neurodegenerativas y combatirlas.
  8. Estimular la imaginación con el contacto con la Naturaleza. La Naturaleza es una fuente de inspiración permanente para gente corriente, científicos, artistas y poetas.
  9. Evitar y combatir la depresión nerviosa, el aislamiento y la soledad.
  10. Huir de la inercia, monotonía y la rutina.
  11. Mantener un espíritu de colaboración y ayuda a los demás.
  12. Practicar frecuentemente la reflexión, la meditación, el yoga, la lluvia de ideas con uno mismo o con otros.
  13. Participar en talleres, tertulias y debates donde se estimule la creatividad.
  14. Evitar el “borregismo”. Evitar ser un “hombre masa” (según Ortega y Gasset), Evitar ser un” hombre gris” que no destaca en nada y que carece de personalidad, de propósito y de sentido de la vida.

También conviene recordar aquí la opinión de Orison Swett Marden, escritor estadounidense, quien dijo: “Si deseas triunfar en la vida es esencial que alientes tu singularidad, tu independencia y tu determinación, para no perderte entre el gentío”

  1.  viajar, conocer nuevos países, nuevas gentes, costumbres, ambientes…para estimular la creatividad y la riqueza cultural y vivencial.
  2. dejarse impresionar por las obras de arte (cuadros de grandes pintores famosos), composiciones musicales, inmensos puentes, catedrales majestuosas (sobre todo las góticas que apuntan al cielo), ver las vidrieras en su interior…Ver salidas y puestas de sol, visualizar las nubes y sus contornos…A mí como niño me estimulaba mucho la imaginación el ver romper las grandes olas- con la blanca espuma- en la orilla de la playa.

También agudiza mucho la creatividad, fantasía e imaginación el estar enamorado (sobre todo el amor platónico). A este respecto, nos acordamos de El Quijote, y de las cosas que hacía, al estar enamorado de Dulcinea.

Resumen-recordatorio final:

La creatividad es muy necesaria en la vida. Es una herramienta importante para poder desarrollarnos, vivir con alegría e ilusión. Es un elemento que puede ilustrar/ enriquecer mucho el contenido de la vida con adornos/ detalles fuera de la realidad. Es decir, con la creatividad e imaginación la vida tiene mejor sabor. También es un recurso poderoso para compensar pérdidas y superar contrariedades, sobre todo las que nos deparará inevitablemente la vejez. El poder de la creatividad y de la imaginación es muy parecido al de la fe o la esperanza, que nos hacen traspasar la realidad para vivir en un mundo mejor, lleno de ilusión. En este menester no estamos solos ya que la creatividad se nutre de nuestro mundo interior (“riqueza mental”), “luz del subconsciente “, como también de lo que nos ofrecen nuestros semejantes y el variado mundo externo.

Tendríamos que hacer una revisión de nuestras vidas y personalidad en el sentido de conocer qué nos falta de creatividad y de aplicación de la imaginación y de la ilusión en nuestro cotidiano vivir para al fin de cuentas aportar algo nuevo a nuestra existencia de cada día… y que todo ello nos lleve a vivir con más intensidad, amplitud, riqueza y mucho mejor.

 

Sobre el autor:

Victor López García.

Médico Gerontólogo y Vicepresidente de UDP Madrid. Autor del libro “Longevidad extrema: un desafío existencial”, una guía humanista e integrativa muy completa para que las personas mayores (que alcanzan unas edades muy avanzadas) puedan seguir disfrutando de la vida en todo loles ofrece: amistad, familia, cultura, paseos, arte, viajes…